El Coloso de la Ciudadela recibirá el próximo mes de noviembre la final de la Copa Sudamericana 2026, mes en el que deberá entregarse con su nueva imagen.
Por: Iván Peña Ropaín.
El estadio Metropolitano Roberto Meléndez, que se encuentra en estos momentos en un proceso de modernización y ampliación, este lunes 11 de mayo está celebrando la llegada a sus 40 “ruedas” de vida y el cual nació con dos propósitos: el primero, satisfacer a la gran cantidad de hinchas del Junior de Barranquilla, pues el mítico Romelio Martínez no daba abasto; y el segundo, ser uno de los escenarios sedes del Mundial de Fútbol 1986, el cual se iba a realizar en Colombia, pero que finalmente el entonces presidente del país en esa época, Belisario Betancur, rechazó, conllevando ello a que fuera trasladado a México.
El también conocido con el remoquete del Metro, situado en el suroeste de la ciudad, en el barrio Ciudadela 20 de Julio, además de ser la casa del Tiburón y de la Selección Colombia, a la que ayudó a clasificar a las Copas Mundo de Italia 1990, USA 1994, Francia 1998, Brasil 2014 y Rusia 2018, ha sido el epicentro de finales del fútbol profesional criollo, sede del Mundial Sub-20 y de la Copa América 2001.

Pero también ha sido el centro de magnos eventos que abarcaron otras disciplinas deportivas como los Juegos Nacionales de Colombia, los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2018 y la pelea del exboxeador monteriano Miguel “Happy” Lora por el título gallo del Consejo Mundial de Boxeo el 15 de noviembre de 1986, así como tarima de conciertos musicales y un espacio que ha servido para adorar a Dios por parte de adeptos de diversas religiones.
El Coloso de la Ciudadela, como también se le distingue, porta desde décadas atrás el nombre de Roberto “el Flaco” Meléndez como tributo a este exfutbolista barranquillero, quien falleciera el 20 de mayo de 2000 en su amada Arenosa, y que se convirtió en el primer colombiano en jugar en el fútbol del exterior, cuando en 1939 fue contratado por el Hispanoamericano Centro Gallego de Cuba.

No obstante, de acuerdo con los registros históricos, fue hasta 1991 que el periodista Chelo de Castro, también fallecido, propuso que el estadio tuviera el nombre de quien fuera la estrella del entonces Juventud Junior, primer nombre del Rojiblanco, y de la Selección Atlántico en la década de 1930, así como el primer técnico del cuadro ‘quillero’ en el profesionalismo colombiano, saliendo subcampeón en 1948.
Su inauguración se vio enmarcada por un partido estelar, con la presencia de la Selección Uruguay, que se preparaba para el Mundial México 1986, y haciendo presencia en el Metropolitano Roberto Meléndez ante aproximadamente 50.000 a 60.000 espectadores. Ese duelo acabó 2-1 a favor de los “charrúas”, siendo sus anotadores Enzo “el Príncipe” Francescoli y Jorge Da Silva, descontando José “Perilla” Angulo.

En el futuro cercano para este transcendental estadio no solo de Colombia, sino de Sudamérica, cuyo principal arquitecto fue Jaime de Biase Álvarez, contando su diseño y su planificación con la asesoría de José Francisco Ramos y el ingeniero Julio Gerlein Echeverría, será la sede de la final de la Copa Sudamericana 2026, prevista para el próximo sábado 21 de noviembre, fecha en la que sería su inauguración oficial con su nueva imagen y el aumento en su capacidad, que pasará de 60.000 espectadores para partidos de fútbol, tanto de la Selección Colombia como de Junior de Barranquilla, y hasta 75.000 espectadores para conciertos.





