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“El lupus no me va a quedar grande”: testimonio de valiente médica barranquillera

En medio de su batalla, Cinthia Villa ha tenido que superar muchos retos.

Por: Laura Rocco

“Casa de herrero, cuchillo de palo”, es una de las reflexiones de la doctora Cinthia Villa Rentería, de 31 años, quien le contó a Impacto News su experiencia con el lupus eritematoso sistémico, LES, advirtiendo la necesidad de que las personas no menosprecien cualquier cambio en su estado de salud.

Pese a tener 7 años de experiencia como profesional de la Medicina, Villa Rentería no notó en su cuerpo la presencia del lupus, a pesar de que la enfermedad le dio miles de señales, desde diciembre de 2019.

Por esa razón, Cinthia decidió compartir su historia, para brindarnos consejos sabios y expresar sus ganas de vivir, más allá de las dificultades por las que está atravesando.

Cinthia Villa antes del lupus

“Una enfermedad en la que el cuerpo mismo te ataca”

En junio de 2019, Cinthia dio a luz a su bebé sietemesina y sufrió de estrés posparto. En diciembre viajó hacia Valledupar con el padre de la niña, quien hoy es su expareja, y durante la estancia en dicha ciudad sintió que su salud empezaba a deteriorarse.

“Siempre he sido una mujer muy activa, pero me dormía con mucha facilidad, se me hinchaban las manos, los pies, se me olvidaban las cosas, permanecía mucho tiempo distraída y empecé a sufrir de mucho acné, cuando nunca había sufrido de eso”, contó Cinthia Villa.

En enero, al regresar a Barranquilla, su pareja le dijo que no la veía bien y le insistió en que fuera al médico. “Yo decía que era el posparto, pero como él insistió empecé a hacerme chequeos, fui a medicina general y los exámenes básicos salieron normales”, indicó.

Villa se convirtió en madre primeriza poco antes de empezar a padecer los síntomas

Sin embargo, ese mismo mes cuando regresó de su licencia de maternidad, Cinthia empezó a notar que se cansaba con más rapidez, hasta que un día, durante la jornada laboral, presentó sudoración profusa y se tornó pálida.

“Estaba trabajando en la Clínica La Merced, me llevaron a la Urgencia y me encontraron la presión alta, ahí el medico me mandó un Holter de presión arterial, saqué cita con mi médico internista y dado que le parecieron raros los síntomas me mandó un test inmunológico en el que me salieron unos antígenos”.

Inicialmente, a Cinthia no le dijeron que tenía lupus, de hecho, muchos diagnósticos errados llegaron a sus odios durante varios meses. “El doctor me dio orden para reumatología, en esa oportunidad me atendió un médico con el que tuve una experiencia fea, sentí que se sobrepasó conmigo en el examen físico, además, me dijo que no tenia nada y que debía ir a donde un psicólogo“.

Cinthia se describe como una mujer resiliente

En junio de 2020 tuvo cita con otro reumatólogo quien le explicó que posiblemente sus males eran producto de un enfermedad huérfana. Después de muchos exámenes médicos, la mujer se contactó de manera particular con la doctora Érika Padilla, la primera en diagnosticarle lupus.

Dado que Padilla trabajaba en la misma EPS a la que estaba vinculada Cinthia, le dijo que la podía atender mediante esta y de ese modo, en encuentros posteriores, le confirmó a Villa su diagnóstico.

“Ella empezó a tratarme en octubre de 2020, yo tenía crisis hipertensivas, pérdida de cabello, el acné empeoró, tenía dolor de cabeza y me deterioré mucho físicamente, de octubre a febrero probé muchas cosas. El 4 de febrero me dijo que había que cambiar nuevamente el tratamiento, entre febrero y marzo empecé a tener más síntomas, como palpitaciones“.

Otro problema se sumó a la lista para Cinthia, pues el lupus le había afectado el corazón y como si fuera poco, en junio de ese año tuvo que empezar a asistir a las quimioterapias.

Un amigo cardiólogo me dijo que el lupus me había afectado el corazón; también, en junio de este año tuve que iniciar las sesiones de quimioterapia con biológicos, tres ciclos cada 14 días y ahí se me empezó a caer el cabello”, relató la médica.

“El lupus me enseñó quién sí está, quién no y quién jamás”

Cinthia explicó de qué se trata el lupus: “Es una enfermedad autoinmune, en pocas palabras es una enfermedad donde el cuerpo te ataca a ti mismo. Existen muchos medicamentos para ayudarte de cierta manera a defenderte, pero es algo que como en mi caso me ha afectado muchísimos órganos”.

En medio de su batalla contra el lupus ha tenido que superar otros retos, de hecho, antes de ser diagnosticada, cuando apenas comenzaban a aparecer los síntomas, sufrió la ruptura con su pareja.

“El papá de la bebé se fue cuando me enfermé”, contó Villa Rentería, haciendo énfasis en que no quería darle mayor importancia al asunto porque ya da por superado ese episodio.

“Mi hija es un gran motivo por el cual vivir

He sacado a mi hija adelante, soy una mamá soltera feliz porque el lupus me enseñó quién sí está, quién no y quién jamás“, agregó Cinthia. “El apoyo de mi familia ha sido fundamental, especialmente, el de mi padre, añadió.

Ahora, esta guerrera se siente con más fuerzas, debe asistir a las sesiones de quimioterapia cada 28 días, a las cuales la acompaña su progenitor. “Mis padres han sido un pilar fundamental, mi papá me lleva a las quimioterapias, él es mi todo; mi mamá no lo hace porque no puede, ya que le diagnosticaron en el 2015 cáncer de colon y no debe entrar a centros hospitalarios”.

Sus fuerzas para contar lo que ha vivido las extrajo del deseo como profesional en la salud y como persona, para que más nadie ignore los malestares que experimente; además, de darle motivación a quienes también estén pasando por momentos difíciles.

“Como dicen por ahí, ‘casa de herrero, cuchillo de palo’, yo le aludía toda esa sintomatología a mi bebé por la depresión posparto y sentía que muchos síntomas me los imaginaba. El consejo para todas las personas es que escuchen a su cuerpo, al mínimo síntoma deben consultar. A veces parecen bobadas y pueden ser cosas gravísimas, miren que esto me empezó como un simple trastorno del sueño”, aconsejó.

Al día de hoy, Cinthia sigue trabajando en la Clínica La Merced, donde comenzó a laborar en el 2018, pues conservó su empleo en medio de la adversidad, la diferencia es que por su condición de salud no atiende de forma presencial.

Ella no duda en ningún momento de sus capacidades para ganarle la batalla al lupus y a cualquier obstáculo que se le presente, siempre y cuando tenga la bendición de Dios, ya que se describe como una mujer muy creyente.

“Pienso que nada es casualidad, sé y conozco que todas las cosas que le pasan a las personas es porque tienen que vivirlas, tienen que pasar los procesos porque de todo se aprende. Yo soy una mujer resiliente, he salido de muchas cosas y pienso que el lupus no me va a quedar grande. Soy una persona muy creyente y la fuerza mía proviene de Dios, ese ser supremo me mandó esto y vivo fortalecida en la parte espiritual y familiar, aunque tengo que vivir el proceso y sé que vendrán muchas cosas más que me darán grandes enseñanzas”.

Además de seguir trabajando, de sus retos como madre soltera, de sus achaques de salud y demás, Cinthia está estudiando una Maestría en Seguridad y Salud en el Trabajo, emprendió un negocio de joyería y se encuentra a punto de lanzar un libro en prosa, con más de 200 páginas.

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