La promesa que el hombre asesinado en un intento de atraco no podrá cumplirle a su padre.
En medio de la tristeza, Manuel Julián Mendoza recuerda las serenatas que le daba su hijo, Wagner Oleff Mendoza. Al mismo tiempo, exalta las virtudes de aquel muchacho que disfrutaba cantar a toda hora, pero cuya voz se apagó cuando un hombre le disparó al intentar robarle su moto el pasado miércoles, en el barrio La Ceiba.
“Wagner era el poeta, el cantante de la familia, era jocoso, le gustaba contar chistes, le gustaba la música vallenata, ese era su hobby”, manifestó Mendoza.

Hacia las 6:00 de la tarde del día de la tragedia y por la llamada de un familiar, Manuel Julián se enteró de lo que le había sucedido a su hijo Wagner. Un testigo del hecho criminal sirvió de testigo para reconocer al sujeto capturado como cómplice del homicidio e interponer la denuncia penal.
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“Me entere que él venia en su recorrido hacia la casa, traía en la moto a una compañera de trabajo; él salió herido y ella resultó ilesa”, expresó el progenitor.

Ante el testimonio del capturado, quien alude que no tuvo nada que ver con lo ocurrido y que fue obligado a cometer el delito por el hombre que fue dado de baja, Mendoza expresó: “Esa será una versión que tiene que demostrar porque hay un testigo que vio todo lo que ocurrió“.
Una conversación que quedó pendiente
Wagner Oleff y su padre Manuel Julián, quien fue alcalde de Polonuevo en el año 1979, hablaron por última vez el pasado domingo y su hijo prometió visitarlo este lunes festivo para terminar una de sus largas conversaciones.
“Él me dijo: padre el lunes feriado me voy para la finca, me paso el día contigo y terminamos la conversación”, anotó.
Pero esa charla entre padre e hijo quedó postergada, a causa de las balas asesinas y de la inseguridad que acabaron de manera violenta con la vida de un buen hijo.

Informe: Alexander Ojito – El Ojo de la Calle – Xilena Robles





