El 27 de noviembre se conoció la lamentable noticia de la muerte de la artista, una de las figuras culturales más emblemáticas del país, dejando un vacío enorme en la música y la cultura.
Leonor González Mina, la Negra Grande de Colombia, falleció el pasado 27 de noviembre en Cali a sus 90 años, de los cuales dedicó 60 de ellos a una extraordinaria trayectoria artística que llevó la riqueza cultural del Pacífico colombiano a todos los rincones del país a través de imponentes escenarios nacionales e internacionales.
La Gobernadora de Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, anunció dos días de duelo departamental: “El Valle del Cauca llora la partida de la actriz, cantante, compositora y lideresa social, Leonor González Mina, la Negra Grande de Colombia. Su voz, inigualable y llena de alma, llevó los sonidos de nuestra tierra a los rincones más lejanos del mundo, siendo embajadora de nuestra cultura y orgullo afrocolombiano. Por ello, desde la Gobernación del Valle del Cauca declaramos dos días de duelo departamental y nos unimos en un profundo sentimiento de gratitud y condolencia por una mujer que, con su talento y amor por sus raíces, dejó una huella imborrable en el corazón de nuestra región y de Colombia entera”.
La Negra Grande de Colombia nació el 16 de junio de 1934 en Jamundí, Valle del Cauca, y a lo largo de más de 60 años de trayectoria artística llevó la riqueza cultural del Pacífico colombiano y de otras regiones del país a escenarios nacionales e internacionales. Su música, que abarcó ritmos como la cumbia, el bambuco y el pasillo fue un vehículo para difundir la identidad afrocolombiana y el folclor nacional.
Entre sus canciones más destacadas se encuentran Mi Buenaventura, Navidad Negra y Yo Me Llamo Cumbia, piezas que no solo exaltaron las tradiciones de su tierra natal, sino que también se convirtieron en símbolos de resistencia y orgullo cultural. Fue la primera mujer afrodescendiente en aparecer en la portada de un disco en Colombia y en llevar al extranjero la música tradicional del país. Además, representó a Colombia en el Festival OTI de 1975, con la canción Campesino de Ciudad, una crítica social que le valió reconocimiento internacional.
En el ámbito político, incursionó como representante a la Cámara en 1998, destacándose por su liderazgo comunitario y defensa de los derechos culturales, dejando un legado vivo en la memoria colectiva, como un símbolo de resistencia, arte y compromiso con la cultura; lo que me ameritó haber recibido el Premio Nacional Vida y Obra en 2016, en reconocimiento a su contribución al enriquecimiento de los valores artísticos y culturales de Colombia.
*Claudia Lorena Devia Cardozo
Secretaría de Cultura del Valle del Cauca




