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Impacto News

El Circuito Pony Malta, corrido en Barranquilla, ahora acelera para donar lo recaudado a damnificados del terremoto

Informes de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) indican que cerca de 185.000 personas, más de 54.000 familias, se encuentran afectadas.

Por: Iván Peña Ropaín.

Cuando se trata de ayudar, también hay que pisar el acelerador, con el fin de que las ayudas, sean en especie o monetarias, comiencen a calmarle el agobio a las personas que padecen alguna calamidad, como las miles de familias que siguen requiriendo de manos amigas ante el terremoto de 7.4 de magnitud que sacudió con fuerza, la mañana del pasado lunes 10 de agosto, a poblaciones del occidente de Colombia y en su Eje Cafetero.

Y ese acelerador es el que, precisamente, ya pisaron el expiloto colombiano de Fórmula 1, Juan Pablo Montoya, y la empresa Bavaria, que también hizo parte de la organización del circuito callejero que se efectuó el pasado domingo en el Gran Malecón del Río de Barranquilla.

Se empezará el proceso de envío de 250.000 botellas de agua y bebidas para atender las necesidades de las comunidades que hoy enfrentan las consecuencias de esta catástrofe. Sin duda, será una ayuda que llega en momentos en los que cada botella contribuirá mucho para quienes más lo necesitan hoy.

Pero, ojo, esta no es la primera vuelta de esta carrera solidaria. Días antes de la realización del evento, los organizadores del Circuito Pony Malta, la empresa Bavaria, la Alcaldía de Barranquilla y Juan Pablo Montoya, entre otros, habían anunciado que entregarían el 100 % de las utilidades que dejase la actividad automovilística, la cual fue todo un éxito, para respaldar a los damnificados por el terremoto, lo que también llegará en hora buena para las familias golpeadas por la tragedia.

Montoya, uno de los grandes referentes del automovilismo colombiano, y Pony Malta vuelven así a poner sobre la mesa que el deporte también puede convertirse en un vehículo para tender la mano. Esta vez no habrá bandera a cuadros ni motores rugiendo: la prioridad está en llevar, lo más rápido posible, hidratación y apoyo económico a quienes se hallan en las zonas sacudidas por el feroz movimiento telúrico.

En medio del dolor y de las imágenes que todavía estremecen al país, acciones como esta recuerdan que la solidaridad también puede correr a toda velocidad. Porque cuando la emergencia golpea fuerte, no basta con mirar desde la tribuna: hay que saltar a la pista y ayudar.

El Circuito Pony Malta, que tenía al automovilismo como protagonista, terminó encontrando una razón mucho más grande para acelerar: convertir cada vuelta, cada aporte y cada esfuerzo en una mano extendida para los damnificados. Esta vez, la meta no es ganar una carrera, sino llegar primero donde más necesitan apoyo humanitario.

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