El menor sería la tercera víctima del animal en el barrio La Luz, en Barranquilla.
Sugey Castellanos, abuela de un menor de 8 años de edad, denunció ante la Fiscalía que el pasado 4 de agosto su nieto fue mordido en los testículos por el perro de un vecino en el barrio La Luz, al suroriente de Barranquilla.
De acuerdo con el relato de la mujer, el niño fue a comprar un boli cerca de la carrera 15A #5-56 del referenciado sector, cuando se detuvo a jugar con otra niña que es amiga de él, en la misma casa donde se encontraba el canino, quien de forma extraña lo atacó en su zona íntima y le ocasionó heridas de consideración.
“El niño salió a comprar un boli y pasó por la casa donde vive el perro, y como en esa casa también vive una amiguita de él, cuando se detuvo a saludarla, el animal se salió y mordió al niño en sus testículos”, dijo la abuela del menor afectado.
Además, relató la mujer que los dueños del canino pese a tener conocimiento del hecho no les avisaron nada, y se enteraron fue por intermedio de una vecina que se había percatado de la escena, la cual les contó lo sucedido, pues al menor de edad ya le habían suturado las heridas.
“El niño nos había dicho que fue una caída, sin embargo, la vecina nos dijo toda la verdad, entonces nosotros nos dirigimos donde los dueños del perro para que respondieran por el daño que ocasionó el animal, pero nos salieron fue con amenazas y no han querido responder”, sostuvo la denunciante.
Asimismo, Impacto News pudo conocer que el niño duró tres días en un centro médico donde fue atendido, y actualmente se encuentra tomando antibióticos y medicamentos para acelerar su recuperación, acompañada de la colocación de vacunas antirrábicas.
Por último, se tuvo conocimiento que solo fue la zona escrotal la que se vio afectada y no estuvo comprometida la parte testicular a raíz de la mordida del canino, sin embargo, los familiares del menor de edad han efectuado la acción legal y hacen un llamado a las autoridades competentes para que revisen el caso, ya que al parecer, esta sería la tercera persona a la que el animal muerde, añadiendo que los propietarios no tienen ningún tipo de medida de protección para evitar que esto siga ocurriendo.
Informe: Luis Terán – Alexander Ojito-El ojo de la calle




