El dirigente del DIM había cuestionado al referí del pasado juego que sostuvieron contra el Cali, infringiendo una norma por medio de la cual se les tiene prohibido a miembros de las directivas estar en la zona técnica.
Por: Iván Peña Ropaín.
La División Mayor del Fútbol Profesional Colombiano (Dimayor) es severa a la hora de imponer duras némesis a jugadores, técnicos o directivos cuando alguno de estos le reclama a un árbitro por lo que consideran fallos en su labor, pero las repeticiones de las erratas arbitrales, al parecer, a estas no hay quien le ponga “tatequieto”.
Quien ahora cargó con una austera determinación fue José Raúl Giraldo Gómez, representante legal del Independiente Medellín, a quien Dimayor lo conminó a pagar una millonaria multa de $35.587.500.
Supuestamente, el directivo hostigó e increpó a Bismark Santiago, silbante del cotejo por la Liga Betplay-I que sostuvieron contra Deportivo Cali, el pasado 16 de marzo, incurriendo en la infracción descrita en el numeral 1 del artículo 80 del CDU de la Federación Colombiana de Fútbol.
La norma reza: “La presencia de presidentes o miembros del comité ejecutivo de los clubes en el banco de suplentes o en las inmediaciones del campo sin autorización, desde que el árbitro ingrese al terreno de juego y hasta que lo abandone después del pitazo final, le acarreará al club respectivo, sanción consistente en multa de veinticinco (25) a cien (100) salarios mínimos mensuales legales vigentes al momento de la infracción”.