Quien fue señalado de ayudar a Nacional cuando ejercía como referí en el fútbol patrio, para colmo, es actualmente director de la Comisión Arbitral de la Federación Colombiana de Fútbol.
Por: Iván Peña Ropaín.
“Descubrieron que el agua moja”. Así se lee en redes sociales tras la denuncia pública realizada por el exjuez profesional Wílmer Barahona, durante una entrevista en el programa Blog Deportivo de Blu Radio, en la que reveló que en el arbitraje colombiano circula una red de corrupción, salpicando a uno de los árbitros más señalados de haber ayudado, cuando ejercía, a Atlético Nacional de Medellín.
De acuerdo con el ya retirado colegiado, tiene en sus manos documentos que evidenciarían un supuesto entramado de pagos, los cuales describió como “peajes”, con el fin de incidir en la designación de árbitros para los partidos de los últimos campeonatos en el fútbol local.
Barahona agregó en la entrevista que la delicada información le fue entregada por un contacto anónimo, identificado como árbitro activo, quien, por temor a represalias laborales o a que atentaran contra su vida, decidió compartirle la información de forma discreta.
Sin embargo, el exjuez también indicó que el árbitro en vigencia, quien actuó como denunciante, luego accedió a identificarse y le entregó los soportes financieros que prueban la existencia de este entramado de corrupción, incluyendo volantes de consignación con fecha del año pasado.
La situación se tornó aún más candente cuando Barahona precisó que estas coimas para asignar árbitros también habrían llegado a los bolsillos del actual director de la Comisión Arbitral de la Federación Colombiana de Fútbol, el exreferí Ímer Machado, quien, como se sabe, siempre estuvo vinculado con “regalos de penales” para Atlético Nacional de Medellín durante su ejercicio profesional.
Si bien hasta ahora la Comisión Disciplinaria de la División Mayor del Fútbol Profesional Colombiano (Dimayor) no se ha pronunciado, se cree que ya debería estar adelantando la respectiva investigación para determinar responsabilidades y, ojalá, sancionar a quien corresponda.





