Indicaron que el epicentro del movimiento telúrico fue una zona poco poblada, lo que limitó el impacto humano. Sin embargo, explicaron que van más de 25 personas lesionadas.
Un potente terremoto de magnitud 7,7 sacudió el sur de Panamá el viernes 9 de octubre en horas de la tarde, con epicentro cerca de la comunidad de La Pitaloza, en la península de Azuero, provincia de Herrera, a más de 200 kilómetros de la Ciudad de Panamá.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) fijó la magnitud revisada en 7,7 Mw, con una profundidad superficial de unos 10-13 kilómetros. El Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá (IGC) lo calculó en 7,2, con epicentro en la zona de Tonosí. El movimiento se sintió con fuerza en gran parte del país, así como en Costa Rica y algunas regiones de Colombia.
Se trata de uno de los sismos más fuertes registrados en esa región de Panamá en décadas. El país se ubica en una zona de convergencia de placas tectónicas como Nazca, Cocos, Caribe y Sudamericana, lo que genera actividad sísmica periódica en la península de Azuero y provincias centrales.

Tras el evento principal se registró una intensa secuencia de más de 80 réplicas, con las más fuertes de magnitudes 6,6 y otras de 6,0. La actividad continuó durante la tarde y noche del viernes, e incluso se reportaron réplicas en la madrugada de este sábado 10 de octubre.
El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico emitió una alerta preventiva para las costas del Pacífico de Panamá, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Perú, Nicaragua, Guatemala, El Salvador y México, con posibilidad de olas de 1 a 3 metros en algunas playas panameñas. La alerta fue levantada horas después al confirmarse que el epicentro estuvo en tierra y no se generó una amenaza significativa.

Hasta los reportes más actualizados entregados por el Gobierno de Panamá en la mañana de este sábado 10 de octubre, no se registraron víctimas mortales ni personas desaparecidas. El balance oficial del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC) y otras autoridades indica al menos 27 heridos leves. Cerca de 300 personas fueron evacuadas, principalmente en zonas costeras.
Los daños materiales se concentraron en las provincias centrales de Herrera, Los Santos, Coclé y Veraguas, aunque se reportaron afectaciones en nueve provincias. Según el balance más reciente, hay más de 400 edificaciones afectadas, entre ellas unas 142 viviendas, 4 edificios residenciales, 188 centros escolares, 20 instalaciones sanitarias, 26 edificios gubernamentales, 13 iglesias, 7 hoteles, 9 puentes y múltiples tramos viales.
El Canal de Panamá operó con normalidad. Por otra parte, el Aeropuerto Internacional de Tocumen suspendió temporalmente vuelos y luego los reanudó. Asimismo, el Metro de Panamá también suspendió servicios de forma preventiva para inspeccione y se suspendieron clases a nivel nacional y funciones en algunas entidades públicas.
El presidente José Raúl Mulino llamó a la calma a través de redes sociales, pidió no generar alarmas ni desorden y viajó a Penonomé para supervisar la respuesta. El SINAPROC, liderado por Omar Smith y con reportes de la subdirectora Malitzie Rivera, activó protocolos de emergencia, evacuaciones preventivas de edificios altos, centros comerciales y hospitales, e inspecciones estructurales. El ministro de Salud, Fernando Boyd, señaló a Herrera, Coclé y Los Santos como las zonas más afectadas.

Los presidentes de Colombia, Ecuador, Guatemala y Estados Unidos expresaron solidaridad y ofrecieron apoyo. El USGS estimó que las pérdidas económicas podrían situarse entre el 1 % y el 10 % del PIB de Panamá, y que unas 43.000 personas vivían en zonas de exposición severa.
Hasta ahora, las autoridades mantienen el monitoreo de réplicas, la evaluación de daños en infraestructura crítica como hospitales, escuelas, puentes y plantas de agua y la asistencia a las comunidades afectadas, especialmente en Tonosí y alrededores. El evento, aunque de gran magnitud, se produjo en una zona relativamente poco poblada, lo que limitó el impacto humano.




