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De configurarse el boicot de la UEFA contra la FIFA, sería el segundo: Uruguay 1930, primer antecedente

La disposición del ente europeo impactaría mediáticamente dos mundiales femeninos, uno masculino y las eliminatorias europeas femeninas que se disputarán entre septiembre y diciembre próximos.

Por: Iván Peña Ropaín.

El mundo del fútbol anda agitado y estremecido con la decisión radical tomada este jueves por la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA) de no competir en torneos, tanto a nivel de clubes como de selecciones, en las ramas masculina y femenina, organizados por la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA).

Tal determinación, surgida tras la votación unánime de las 55 federaciones miembros de la UEFA, obedeció a mostrar su resistencia al polémico plan de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, quien busca privatizar y comercializar los derechos del Mundial de Fútbol mediante inversionistas externos.

Esto activó de inmediato a aquellos futboleros amantes de la historia y la estadística, quienes enseguida se preguntaron si, de concretarse, sería un hecho inédito que la UEFA paralizara su participación en los campeonatos organizados por el máximo rector del balompié mundial, como las Copas del Mundo y el Mundial de Clubes.

Pues bien, para ellos hay una respuesta: sería el segundo boicot de esta naturaleza. El primero y único antecedente ocurrió con motivo de la primera Copa del Mundo, disputada en Uruguay en 1930, aunque en esa época la UEFA aún no existía, pues fue fundada en 1954.

En aquella ocasión, el bloqueo masivo de los países del Viejo Continente contra la FIFA, que ya funcionaba con ese nombre desde su nacimiento en mayo de 1904 en París, Francia, obedeció a la designación de Uruguay como sede del certamen. Las naciones europeas se mostraron inconformes porque el torneo no se celebraría en su continente. Solo cuatro selecciones rompieron ese boicot y viajaron a Sudamérica: Francia, Bélgica, Yugoslavia y Rumania.

Los países que se opusieron a la realización de la primera Copa del Mundo en Uruguay sostenían que, por lógica, el certamen debía disputarse donde nació este deporte: Inglaterra. Entretanto, la FIFA defendía la elección de Uruguay por sus méritos deportivos como vigente bicampeón olímpico. Además, pesó la conmemoración del centenario de su primera Constitución y la disponibilidad financiera del país para asumir todos los costos de la organización.

Así las cosas, de mantenerse el nuevo boicot aprobado por la UEFA y concretarse la ausencia de todas sus selecciones y clubes en los eventos de la FIFA, se pondrían en jaque varias competencias de enorme impacto mediático, como la Copa Mundial Femenina Sub-20, programada en Polonia entre el 5 y el 27 de septiembre de 2026; el Mundial Femenino de Brasil 2027; las Eliminatorias Europeas Femeninas, que comenzarán en octubre; el Mundial Femenino Sub-17, en Marruecos, previsto entre octubre y noviembre; y el Mundial Masculino Sub-17, en Catar, entre noviembre y diciembre del presente año. A largo plazo, también quedaría comprometido el Mundial Masculino de 2030, cuya sede compartida incluye, precisamente, a dos países europeos: España y Portugal.

Hasta el próximo 21 de agosto, los clubes afiliados a la UEFA y el propio organismo europeo tendrán plazo para ratificar o dar marcha atrás a la decisión adoptada, una medida que amenaza con disminuir notablemente el nivel competitivo de los torneos organizados por la FIFA, ya que, para nadie es un secreto, las selecciones y clubes europeos son los que históricamente elevan el nivel de estas competiciones.

El plan de la FIFA busca captar 4.200 millones de dólares mediante la venta de una participación minoritaria (20 %) de la explotación comercial de los mundiales a fondos de capital privado, entre los que figuran varios cercanos al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Sobre este último aspecto, Gianni Infantino no se ha pronunciado de manera directa. Por el contrario, ha preferido destacar los beneficios que, según él, traería la iniciativa, como la valorización de los derechos comerciales del Mundial de Selecciones y del Mundial de Clubes hasta unos 20.000 millones de dólares.

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