Con un nuevo modelo de parques, la administración del alcalde Alejandro Char construye espacios recreativos sobre losas de arroyos canalizados para brindar más espacio público de calidad en los barrios, generando mayor bienestar a los barranquilleros.
Lo que durante décadas fueron canales abiertos asociados a inundaciones, contaminación, basura y tragedias en Barranquilla, hoy empieza a convertirse en una nueva apuesta urbana enfocada en la recreación, el espacio público y la integración social.
La administración del alcalde Alejandro Char avanza en un modelo de transformación urbana que busca aprovechar los cauces canalizados de antiguos arroyos para construir parques lineales, senderos peatonales, ciclorruta y espacios recreativos destinados al encuentro comunitario.
La estrategia, impulsada dentro del Plan de Desarrollo 2024-2027 bajo la línea ‘Ciudad Ambiental y Sostenible’, pretende ir más allá de las tradicionales obras hidráulicas para convertir infraestructura de mitigación de riesgos en escenarios de bienestar social y recuperación ambiental.
“Lo que antes eran zonas de riesgo, focos de contaminación y barreras físicas dentro de los barrios, hoy comienzan a convertirse en parques lineales, senderos, plazoletas y corredores de movilidad pensados para el disfrute ciudadano”, expresó el mandatario distrital al referirse a este modelo urbano.

El principal símbolo de esta transformación es actualmente el Malecón de Rebolo, considerado una de las obras más emblemáticas de recuperación urbana impulsadas en el suroriente de la ciudad.
Durante años, el antiguo arroyo de Rebolo fue uno de los canales más peligrosos y contaminados de Barranquilla. En temporada de lluvias representaba un riesgo constante para miles de familias y, además, se había convertido en un punto crítico por acumulación de residuos, proliferación de mosquitos y deterioro ambiental.
Hoy, sobre ese antiguo canal abierto, se encuentra un parque lineal de 44.513 metros cuadrados que beneficiará directamente a más de 324.000 habitantes de la localidad Suroriente.

La obra consta de una losa de concreto de 1.890 metros lineales sobre el canal y está distribuida en seis tramos con múltiples espacios deportivos, recreativos y culturales. Entre los componentes del proyecto se destacan skatepark, canchas sintéticas y múltiples, senderos de trote, ciclovía, pista de patinaje, juegos infantiles inclusivos, jaulas de bateo, espacios para tenis y baloncesto, además de zonas verdes y plazoletas.
Uno de los sectores que se encuentra en fase final de ejecución es el tramo comprendido entre la calle 30 y la carrera 23, donde además se habilitarán concha acústica, murales, mobiliario urbano, iluminación led y locales comerciales.
La administración distrital sostiene que el Malecón de Rebolo no solo representa una intervención física, sino una transformación social para un sector históricamente golpeado por el abandono y las problemáticas urbanas. El modelo, sin embargo, ya comenzó a expandirse hacia otros sectores de Barranquilla.
Uno de los proyectos más avanzados es el bulevar de Caribe Verde, donde actualmente se construyen 360 metros lineales de losa sobre canal para habilitar senderos peatonales y ciclorrutas dentro de un espacio contemplativo de 8.200 metros cuadrados. La obra incluirá plazoletas y zonas pasivas destinadas al descanso y la integración comunitaria.

En la localidad Suroccidente también avanza el parque de Villa del Carmen, que contará con 180 metros lineales de losa sobre canal y cerca de 1.950 metros cuadrados de intervención. El proyecto contempla cancha sintética, juegos infantiles, zonas biosaludables, senderos y áreas de contemplación.
Otro de los espacios ya entregados es el parque Villa Cordialidad, ubicado en Villas de la Cordialidad, una obra de 4.793 metros cuadrados que beneficia a cerca de 2.800 habitantes y que incluyó muros de contención y una losa construida sobre el canal para conectar distintas áreas del parque.
La estrategia urbana también llegará al barrio Bellarena, específicamente al parque Los Canosos, donde se proyecta la construcción de una losa de 200 metros lineales sobre el canal existente.
La intervención busca responder a antiguas quejas de la comunidad relacionadas con malos olores, acumulación de residuos y proliferación de mosquitos generados por el canal abierto. Sobre la nueva estructura se habilitarán senderos peatonales, zonas de estancia, bancas, iluminación led y nuevos espacios de integración.

Desde la Alcaldía de Barranquilla sostienen que este modelo permite recuperar espacio público en sectores donde históricamente los canales pluviales dividían comunidades y limitaban el desarrollo barrial.
Además de mejorar la movilidad y el entorno ambiental, la apuesta busca fortalecer la cohesión social mediante la creación de nuevos puntos de encuentro comunitario y zonas verdes para el disfrute ciudadano.
La transformación de antiguos arroyos en parques lineales se ha convertido así en uno de los principales ejes urbanísticos de la administración Char, que apunta a redefinir la relación entre infraestructura hidráulica, espacio público y desarrollo social en Barranquilla.
Con estas intervenciones, la ciudad no solo continúa enfrentando históricas problemáticas asociadas a los arroyos, sino que también apuesta por convertir antiguas heridas urbanas en nuevos escenarios de vida, recreación y convivencia ciudadana.




