impactonews.co

Daniel Quintero y la exseñorita de Antioquia Laura Gallego
Picture of Impacto News

Impacto News

Daniel Quintero denuncia penalmente a Laura Gallego, exseñorita Antioquia, “por incitar al odio”

El precandidato presidencial Santiago Botero Jaramillo también fue denunciado por el exalcalde de Medellín.

En un nuevo capítulo de la escalada de tensiones políticas en Colombia, el exalcalde de Medellín y precandidato presidencial Daniel Quintero Calle presentó este miércoles una denuncia penal ante la Fiscalía General de la Nación contra Laura Gallego Solís, exrepresentante de Antioquia al Concurso Nacional de Belleza (CNB), y el también precandidato presidencial Santiago Botero Jaramillo.

La acción judicial acusa a los denunciados de los delitos de hostigamiento, amenazas e instigación a delinquir, derivados de videos virales en redes sociales donde Gallego plantea escenarios hipotéticos de violencia armada contra Quintero y el presidente Gustavo Petro.

Esta es la denuncia que interpuso Daniel Quintero en la Fiscalía contra los señalados.

La controversia estalló la semana pasada cuando Gallego, de 27 años y abogada de profesión, publicó en su cuenta de Instagram clips de “entrevistas informales” con figuras de la derecha política. En uno de ellos, junto al empresario y aspirante presidencial Botero, la exseñorita le pregunta: “Usted está en el desierto, tiene una pistola con una sola bala y salen a correr Petro y Quintero, ¿a quién le da la bala?”. En el video, Botero responde entre risas eligiendo a Quintero, a lo que la exseñorita Antioquia remata: “Pero al menos un cachazo a Petro”.

En otro video similar, con el precandidato Abelardo de la Espriella, la dinámica se repite, generando una avalancha de críticas por banalizar la violencia en un país con un historial de magnicidios políticos.

Quintero, quien ha sido un crítico acérrimo de la corrupción y ha enfrentado campañas de desprestigio en su carrera, no tardó en reaccionar. En su cuenta de X (antes Twitter), vinculó los comentarios a una “cultura narco” que, según él, ha marcado la historia de Antioquia con asesinatos como los de Héctor Abad Gómez y Jesús María Valle. “Dar bala no es una postura política”, escribió el precandidato el martes, al enterarse de la renuncia de Gallego al título de Señorita Antioquia.

Su esposa, Diana Osorio, fue más allá al anunciar inicialmente la denuncia el lunes, calificando las declaraciones como “apología a un crimen” y un intento de “hacerse famosa promoviendo un magnicidio”. La pareja del exalcalde de Medellín enfatizó en el impacto personal: “Daniel es el papá de dos niñas pequeñas a las que esta mujer busca dejar huérfanas”, y advirtió que los delitos imputados podrían conllevar penas de hasta 20 años de prisión.

La renuncia de Gallego al Concurso Nacional de Belleza, anunciada el 28 de octubre en una carta pública, no ha apaciguado las aguas. En su misiva, la exreina defendió su libertad de expresión: “Se han señalado mis posturas políticas como si pensar, opinar y defender principios fuera incompatible con ser reina. Me niego a ser parte de un sistema que exige obediencia en lugar de pensamiento propio”.

Asimismo, acusó a Quintero y Petro de ataques personales y reiteró que sus videos eran “escenarios hipotéticos” para cuestionar a líderes que considera “dañinos para Colombia”. Sin embargo, en un nuevo clip posterior a su renuncia, Gallego ratificó su postura, afirmando que “cumplió su objetivo” de visibilizar sus ideas, lo que ha intensificado las críticas.

El presidente Gustavo Petro, por su parte, ha sido tajante. El martes, en un trino, la tildó de “mujer violenta” y parte de una “cultura del fascio”. Tras la renuncia, añadió: “Era bella, pero por fuera solamente; hay que tener cerebro y cultivarlo mucho al igual que el cuerpo”. Otros actores políticos se sumaron al rechazo; el senador y precandidato Roy Barreras la acusó de promover “discursos de odio” que mantienen “heridas abiertas” en Colombia, y el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, advirtió que tales comentarios podrían inspirar a “psicópatas” en un contexto de amenazas reales, como el reciente atentado contra el senador Miguel Uribe Turbay.

COMPARTE ESTE ARTÍCULO