“No se trata solamente de estímulos tributarios, es por ese calor humano, es por ese regocijo, esa alegría y todo lo que le transmitimos. ¿Qué más prueba de que Barranquilla debe y merece seguir siendo la sede de la Selección Colombia?”, dijo.
Aunque esta vez el balón no rodó en Barranquilla, la ciudad volvió a jugar su propio partido. Miles de barranquilleros se reunieron en distintos puntos para alentar a la Selección Colombia en la Copa Mundial de la FIFA 2026 y, según voces del Concejo Distrital, dejaron una nueva demostración de por qué la capital del Atlántico sigue siendo considerada el hogar natural de la Tricolor.
Pantallas gigantes, camisetas amarillas, caravanas espontáneas y espacios llenos de familias marcaron la jornada que tuvo como escenarios el estadio Romelio Martínez, el Gran Malecón, la Plaza de la Paz, entre otros sitios. Allí, cientos de personas vivieron el encuentro como si se disputara en casa.
Uno de los que reaccionó tras la convocatoria ciudadana fue el concejal Alexis Castillo, quien aseguró que la respuesta de los barranquilleros reafirma que la ciudad mantiene intacto su vínculo con el combinado nacional.
“El pueblo barranquillero, una vez más, dio una cátedra y una muestra de lo que es amar a la Selección Colombia”, expresó el cabildante, al destacar no solo la asistencia sino el comportamiento y el ambiente que se vivió durante la transmisión pública del compromiso.
Castillo insistió en que mantener a Barranquilla como sede de la Selección Colombia trasciende los incentivos económicos o tributarios y tiene que ver con un factor que considera determinante: el respaldo emocional de la ciudad. Según manifestó, el calor humano, la alegría colectiva y la energía que transmite la afición son parte del entorno que históricamente ha acompañado al equipo nacional.
El concejal también aprovechó para enviar un mensaje a la administración distrital y propuso descentralizar este tipo de actividades para próximos partidos. Entre sus ideas planteó instalar pantallas gigantes y organizar eventos en sectores como el Malecón del Suroriente y el Parque Bicentenario, buscando llevar la experiencia futbolera a más barrios y localidades.
Además, resaltó el impacto económico que generan estas jornadas, señalando que la dinámica beneficia tanto al comercio formal como informal: desde vendedores ambulantes hasta transportadores y pequeños negocios que encuentran en el fútbol una oportunidad para mover ingresos.
“¿Qué más evidencia de que Barranquilla debe y merece seguir siendo la sede de la Selección Colombia?”, cuestionó Castillo, al tiempo que aseguró que continuará promoviendo ante directivos y entorno del equipo nacional imágenes y registros del respaldo que la ciudad le sigue entregando a la Tricolor incluso cuando no juega en territorio barranquillero.
La apuesta ahora, concluyó, es convertir cada partido en una experiencia de ciudad que fortalezca la convivencia, mantenga viva la pasión futbolera y ratifique una idea que para muchos en Barranquilla sigue siendo innegociable: que el corazón de la Selección Colombia todavía late desde el Caribe.




