Para los que creen en esos disparates, como los califican muchos internautas doctos, sesudos o pragmáticos, ese “mago de las fuerzas” africano empleó sus “poderes” para que Ghana derrote a Colombia este viernes.
Por: Iván Peña Ropaín.
Si bien es cierto que son muchos los que no creen en esos mitos, leyendas y cuentos del pasado: la brujería, atendiendo a la era moderna en la que vivimos y cuya evolución, ciencia y tecnología se han encargado de demostrar su falsedad o mentira, también lo es que siguen existiendo todavía muchos que viven en una atmósfera anacrónica.
Y eso último tiene relación con la convocatoria que hicieron días atrás por medio de redes sociales hinchas de la Selección Colombia para congregarse, a primera hora de la mañana de este jueves, en un punto al que los creyentes acuden en Bogotá cuando de pedir favores divinos, de Dios, se refiere: el famoso Cerro de Monserrate.
Esta vez no fue por cuestiones relacionadas con alguna actividad religiosa de la Iglesia Católica, sino más bien para blindar a los jugadores de la Tricolor de cara a su juego por dieciseisavos de final del Mundial Estados Unidos, Canadá y México 2026 contra Ghana este viernes, desde las 8:30 p. m., en el Arrowhead Stadium, en Kansas City, suelo estadounidense. Y es que quienes creen en esas “locuras” se tomaron a pecho los “hechizos” que ha lanzado el famoso brujo ghanés Nana Kwaku Bonsam, quien había advertido que emplearía sus “poderes mágicos” para que el equipo de su país venza a Colombia y clasifique a los octavos de final de la Copa Mundo 2026.
Pues bien, desde las 6:00 a. m. y por lo que se ha apreciado en redes sociales, se comenzaron a observar cerca de 50 personas en ese sitio que tiene una altura de 3.152 metros sobre el nivel del mar, y en el que la fe y el fervor se conjugan. La gran mayoría portando la divisa del combinado patrio.
Entre los que se vio también recorriendo el lugar y forjando una especie de “contra” para que no surta efecto la “magia lanzada” por Nana fue al típico chamán colombiano, quien no es más que una “guía espiritual” y “sanador” dentro de ciertas tradiciones ancestrales, considerado también un puente entre el mundo material y el espiritual, según como ellos se califican.
Bueno, para quienes no admiten en su lógica esas creencias de piedra, poco les importa lo que haga Nana y la aglomeración de crédulos en Monserrate, pues saben que lo tangible es lo que definirá la suerte de colombianos y ghaneses en este Mundial, y eso palpable es la pelota y cómo jueguen cada uno de los futbolistas.




