Su familia lo recuerda como un joven alegre, juguetón y de muy buenos amigos.
Luis Camilo Ahumada Padilla, de 18 años, falleció por inmersión, este martes 1 de junio, en un jagüey ubicado en el municipio de Sabanalarga. Su padre y su abuelo le contaron a Impacto News detalles sobre este lamentable hecho.
“Él estaba con un grupo de amigos que llegaron por él a la residencia donde vivía con los abuelos maternos, se fueron a compartir a una represa, allá dicen que estaban haciendo sancocho“, contó el padre del fallecido, quien posee el mismo nombre que su hijo.
Al parecer, el error faltal habría sido que el joven Luis Camilo ingirió alimentos y no se reposó lo suficiente antes de sumergirse en el jagüey: “Ellos comieron y mi hijo se lanzó al agua enseguida, dicen que al momento de ingerir los alimentos y entrar al agua le dio una congestión”.

Pese a que los amigos del adolescente intentaron sacarlo del agua y auxiliarlo no tuvieron éxito, por lo que perdió la vida rápidamente. “Eso es una trocha que queda a 3 kilómetros en el perímetro del casco rural del municipio”, indicó Luis Camilo, padre.
“Desde pequeñito lo tenemos, hasta ayer que se nos fue”: abuelo y padre de crianza del fallecido
Luis Camilo estaba en 11°, al terminar quería estudiar en el SENA, su progenitor y abuelos querían que cursara una carrera técnica para que saliera adelante. Él tenía 3 hermanos.
Eduardo Rafael Padilla, padre de crianza, contó: “Desde pequeñito lo tenemos nosotros en la casa, hasta ayer que se nos fue. Era un tipo alegre, juguetón, no era grosero con nadie, la gente lo apreciaba mucho, tenía buenos compañeros en el colegio”.
Respecto a los hechos relató: “Él estaba acostado, llegó un compañero, le escribió y le dijo que iba por él. Cuando salió yo le dije, velo ve, perrito faldero, ya te vas, y él me dijo que venía enseguida”.
Media hora después, el amigo lo regresó a su casa, pero al rato, Luis le dijo al abuelo que iban a ir de nuevo por él para bañarse en una piscina y comer algo; cuando llegó el amigo, el joven estaba almorzando y lo convidó.
“Resulta que no fueron a ninguna piscina, sino a un jagüey a pescar con otros compañeros. Él se fue como a las 2:00 de la tarde de la casa, yo estaba sentado en la puerta y como a las 5:30 p. m. le dije a mi mujer, mija sirve la comida para ir allá para donde el hijo mío”, narró Eduardo Padilla.
Al rato, un profesor llegó a donde estaba Eduardo y le dijo que había sucedido un accidente. “Me dijo, Eduardo, Luis Camilo se ahogó. Empecé a llamarlo al teléfono de él y nada, no contestó, cogí una moto y me fui para allá donde me dijeron que estaba”.
Al llegar, el hombre vio a su hijo de crianza sin vida. “Ya lo habían sacado, lo tenían tirado en la orilla del jagüey ese; cuando llegué dije, nombre este no es Luis Camilo, cuando me le acerqué dije es mi hijo, me le apoyé encima y empecé a llorar y a abrazarlo”.

El adulto mayor recuerda con dolor todo el cariño que se tenían mutuamente él y su nieto. “Me decía papi yo te quiero, cuando venía en la noche yo le decía que no viniera tarde, yo le decía que se cuidara de la pandemia y me decía tranquilo papi que a mí no me pasa nada, hasta que llegó el día de ayer y le pasó”.
Eduardo Padilla, también recordó entre lágrimas y casi sin poder hablar que a su hijo de crianza le pusieron ‘Ufo’ de apodo, y él le pidió que no lo llamara así: “Pero usted no me vaya a decir Ufo papi, dígame Luis Camilo”, expresaba el adolescente.
El hombre añadió: “Era juguetón conmigo, me abrazaba, me pellizcaba, me pillaba las costillas, y con la mamá lo mismo, o sea la abuela, esa señora allá está hecha un mar de lágrimas porque a ese pelao’ ella lo quería mucho”.
Informe: El Ojo de la Calle y Laura Rocco.





