Tal como se escucha entre habitantes de los distintos puntos cardinales de la ciudad, porque ni los del norte se salvan, la Policía Nacional debe mejorar su estrategia de lucha contra la delincuencia común.
Por: Iván Peña Ropaín.
Continúan sin freno en Barranquilla, debido a una notable falta de estrategia contundente por parte de las autoridades competentes para combatirlo, el modus operandi de los atracadores y que está direccionado a comensales que departen en pareja, familia o con amigos en los distintos puntos comerciales de comidas rápidas o restaurantes que, generalmente, no gozan de seguridad privada.
Ya no importa si este tipo de negocios se ubican en zonas del sur de la ciudad, en el norte también están “haciendo de las suyas” los atracadores, siendo lo más grave, que vienen actuando por sectores en los que se supone no se puede transitar con parrilleros en moto. Sin embargo, los rateros, con revólver en mano, siguen en su azote.
En las últimas noches, se reportó un nuevo asalto en contra de un hombre y una mujer que se encontraban sentados en una de las mesas situadas en la terraza de un local de comidas rápidas en el barrio Boston, en la localidad Norte-Centro Histórico de la capital del Atlántico.
Hasta ese lugar se acercó a pie un sujeto que, portando gorra y un maletín enganchado en su pecho, no levantó sospecha alguna. Mientras, unos metros detrás de él, se le veía manejar despacio una motocicleta al que fuera su compinche.
Previamente a abordar a la pareja, miró a todos lados, y al no ver alguna situación de riesgo que pusiera en peligro su acto delincuencial, como alguna motorizada de la Policía Nacional patrullando por la zona, desenfundó de la pretina del jean que llevaba puesto una pistola y se dispuso a intimidar a sus dos víctimas, a las que despojó de sus pertenencias. Cometido el ilícito, la ambición de la “rata” lo llevó a que se dirigiera hasta donde estaba uno de los trabajadores del negocio, notándose luego en el video cómo le hurtaba el dinero que sería de las ventas que habían producido hasta ese momento de la noche.
Y tan campantes como llegaron al lugar, los criminales se marcharon a bordo del vehículo de dos ruedas con rumbo desconocido, felices por apropiarse de lo que no es de ellos y viéndose al tiempo las típicas caras largas, de susto e impotencia en las nuevas víctimas de este caso de inseguridad en Barranquilla.




