Al exdeportista vallecaucano Abel Stiven Carabalí también lo reseñan como miembro de un grupo criminal que opera en una región de ese país.
Por: Iván Peña Ropaín.
Abel Stiven Carabalí, quien casi besa la dicha de jugar en el profesionalismo del fútbol y desistió de su sueño a los 30 años, fue capturado en las últimas horas por las autoridades policivas en Chile, acusado de causarle la muerte a su amigo al decapitarlo.
Este exfutbolista vallecaucano es señalado, por testigos en ese país, de ser el perpetrador del horrendo crimen ocurrido días atrás en la comuna de Curacaví, ubicada en la región Metropolitana de Santiago de Chile.
De acuerdo con la dantesca escena que describen medios australes, Carabalí, como buscando “borrar” las evidencias, también procedió a calcinar el cuerpo de quien era su amigo, desconociéndose por el momento por qué lo habría hecho.
No obstante, versiones de la Fiscalía de Chile sostienen que lo ocurrido tendría relación con el crimen organizado, que es comandado por extranjeros, entre ellos venezolanos y colombianos, con el fin de poner en marcha el negocio del narcotráfico en varias regiones de ese país.
De este exdeportista se supo que comenzó sus primeros pasos en el mundo de la pelota en las divisiones menores del Deportivo Cali, no logrando tener un debut en el profesionalismo porque no consiguió consolidarse en el primer equipo.
Ante esa situación y, al parecer, motivado por varios conocidos que estaban en territorio chileno, decidió “colgar los guayos” para cerrar de tajo la puerta del sueño de ser futbolista ‘profeta’, partiendo luego a dicha nación, donde se dedicó a otros asuntos.




