Familiares del ciudadano solicitan ayuda para repatriar su cuerpo.
Brayan Samir Ortega Jinete, de 30 años de edad, murió en el desierto de Atacama, en Chile, mientras buscaba un “futuro mejor” para su familia, la cual reside en un barrio de la localidad Metropolitana de Barranquilla, Atlántico.
Ortega era padre de tres niños, vendía frutas en la ciudad y vivía con sus seres queridos en Carrizal; el pasado 25 de mayo emprendió un viaje lleno de esperanzas que terminó en tragedia el 2 de junio, en un sector del desierto ubicado en límites con Bolivia.

Así lo contó Ana, su progenitora, en entrevista para Alexander Ojito, reportero urbano de Impacto News:
”Mi hijo viajaba para Chile para trabajar allá por un futuro mejor para su familia y cuando iba pasando por el desierto le dio un paro respiratorio por la altura y el frío de ese país, en estos momentos se encuentra en La Paz, Bolivia, y los familiares pedimos una colaboración para la repatriación del cuerpo porque nos piden $30 millones y no contamos con esos recursos”.
Sobre la última vez que habló con su hijo, la mujer recordó: “Él me dijo: ‘Madre, yo voy agarrado de la mano de Dios para un futuro mejor, estoy seguro de que nos va a ir muy bien porque yo lo que quiero es un futuro para mis hijos’. Aquí no le estaba yendo bien, no estaba trabajando, y le dieron la oportunidad de viajar a Chile para poder trabajar y se le presentó esa calamidad”.
La mujer contó que entre familiares, amigos y vecinos han recogido $8 millones para la repatriación del cuerpo y espera contar con la ayuda de más personas y de las autoridades:
“También, nos falta un permiso de la Embajada para que autoricen el traslado. En estos momentos allá se encuentra mi compañero, su padrastro, quien iba viajando con él y fue el que lo atendió y trató de auxiliarlo, pero no pudo haber más nada por él. Ellos iban de bus en bus, llegaron a Ecuador, Perú y cuando llegaron a Bolivia, que tenían que pasar caminando el desierto para llegar a Chile, sucedió eso, los médicos dicen que a mi hijo no le llegó oxígeno al cerebro porque los pulmones se le cerraban por el frío”.
La ciudadana indicó que quienes deseen colaborarle pueden contactarla al 3012961324, número con el cual tiene una cuenta de Nequi en la que está recibiendo donaciones.
Nada eliminará este dolor que Ana y sus nietos sienten, pero esta familia tendrá un poco más de paz cuando logre darle cristiana sepultura a su ser querido.
Informe: Alexander Ojito – El Ojo de la Calle




