Este ferviente fanático será recordado por siempre por muchos junioristas, a quienes en otrora hacía dar un grito de “gol” en los entretiempos en el Romelio y luego en el Metropolitano.
Por: Iván Peña Ropaín.
Con bombos, platillos, trompetas, cánticos, camisetas ‘rojiblanca’ y con la que fue la primera mascota que tuvo Junior de Barranquilla restaurada y que cargó sobre sus hombros décadas atrás, fue despedido de este mundo Óscar Borrás Consuegra, apodado el “Tiburón” Borrás.
Este ferviente hincha y miembro de la historia del conjunto barranquillero falleció el pasado 1 de julio, cumpliéndose sus honras fúnebres y su cristiana sepultura la tarde del jueves 3 de julio en el cementerio Los Olivos, en la capital del Atlántico.
A sus 76 años murió quien antaño recorría las canchas de los estadios Olímpico Romelio Martínez y Metropolitano Roberto Meléndez e ingresaba a los pórticos para morder sus redes con su tiburón hecho de varios materiales y adornado con los colores del equipo ‘quillero’. No se conocen las causas de su deceso, solo sabiéndose que venía padeciendo de hipertensión, alzheimer, párkinson y diabetes, quebrantos de salud que lo postraron en una silla de ruedas años atrás.

Desapareció de la escena futbolera para alentar al Junior como lo venía haciendo, debido al arribo de una nueva mascota, esta el Tiburón Willy. Lo peor fue que no se le permitió más su acceso al Metro con su antigua insignia ‘tiburona’.
Ello conllevó a que Óscar Borrás se sumiera en la pesadumbre, quedándose luego en casa y siendo atizado por la imperdonable enfermedad, al tiempo que su “depredador futbolero” moría en uno de los recovecos que hay en el Coloso de la Ciudadela.




