La imprudencia vial se ha constituido en un peligro latente para la comunidad.
Por: Iván Peña Ropaín.
La mañana del martes 9 de agosto en Barranquilla arrancó con tres aparatosos accidentes de tránsito en distintos puntos de la ciudad, que si bien no dejaron víctimas mortales, sí provocaron fuertes heridas entre los implicados.
Primero, a eso de las 7:00 de la mañana, en la carrera 46 con calle 75, al norte de la ciudad, un vehículo gama alta color rojo marca Nissan Kicks, de placas FRT-049, cuando se dirigía en sentido sur-norte fue embestido fuertemente por otro carro, que iba en sentido norte-sur.
El siniestro provocó que la lujosa camioneta terminara boletada hacia un lado, registrándose lesionada la conductora identificada como Marta Ortiz Rueda, quien fue trasladada a una clínica de la ciudad.

El timonel del otro automotor, de placas QHH O44 marca Hyundai color vinotinto, cuyo nombre corresponde a Alfonso Caballero Villafañe, padeció leves golpes.
Transcendió, según personas que presenciaron el accidente, que la mujer habría sido la responsable del choque, puesto que se habría ‘comido’ una señal de pare.

Taxista no lo vio y lo arrolló
Otra de las eventualidades de tránsito en el empezar barranquillero, el que quizá presentó más agravio físico en uno de los comprometidos, fue el sucedido a las 8:20 a. m. en la calle 72 con carrera 48.
Momentos en que un joven trabajador de una entidad bancaria se disponía a atravesar la calle fue embestido por un taxi, cuyo conductor señaló no haberse percatado del ciudadano.

La víctima recibió rápidos auxilios de un cuerpo médico que arribó al lugar en una ambulancia, estabilizándolo y trasladándolo a un clínica.
Su medio de rebusque quedó destruido
El tercero en reportarse fue el acontecido hacia las 9:00 a. m., a la altura de la carrera 45 con calle 44, en cercanías a la Murillo, cuando el conductor de un antiguo vehículo tipo campero color azul, de placas PVA-513, perdió el control, dándose un violento volcamiento.

Dos personas resultaron heridas en el altercado vial. El primero, quien se transportaba como conductor del automotor, el segundo, el dueño de un triciclo de ventas de jugo y comida; al lugar acudieron ambulancias para brindarles los primeros auxilios y luego trasladar a los lesionados a un centro asistencial situado en cercanías del sector.
Las primeras hipótesis apuntan a que la persona que manejaba la pesada camioneta habría perdido el dominio de la misma, debido a un problema de salud, un mareo que lo hizo perder la orientación.

Del trabajador informal se supo que, además de las pérdidas materiales representadas en la destrucción de su triciclo, perdiéndose también toda la materia prima de su sustento diario, sufrió fuertes golpes.




