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Abren en Barranquilla la primera planta de confección operada por mujeres pospenadas en Colombia

Esto gracias a una alianza entre la Arquidiócesis de Barranquilla, la Fundación Tejiendo Hilos de Fe-Esperanza con el apoyo de ORIRI, Fondo para la Transformación Social.

La Fundación Tejiendo Hilos de Fe by Esperanza, con el apoyo de la Arquidiócesis de Barranquilla y el Fondo ORIRI para la Transformación Social, inauguró este 6 de agosto la primera planta de confección con sentido social ‘Esperanza siembra Esperanza’.

Este proyecto fortalece el proceso de resocialización a mujeres pospenadas del Centro de Rehabilitación El Buen Pastor de Barranquilla, al ofrecerles oportunidades laborales con todos los beneficios de ley.
Claudia Quintero, directora de Hilos de Fe by Esperanza, explicó que la apertura de la planta en principio beneficia a 20 mujeres pospenadas, como resultado de un trabajo que empezó hace más de seis años en el taller, en el interior del centro de rehabilitación, en el que han descubierto y fortalecido sus destrezas con las manos.

“Estas veinte mujeres que hoy hacen parte de la fuerza operativa de la planta realizaron un proceso integral, se capacitaron y se certificaron en programas de confecciones, artes, bordados y acabados necesarios para su nueva vida productiva. Es así como aportamos a la reconstrucción del tejido social con el objetivo de reducir índices de pobreza en nuestro territorio al ofrecerles empleo y una segunda oportunidad a esta población”, manifestó.

La planta de confección ‘Esperanza siembra Esperanza’, que funciona en el barrio Lucero, en un espacio entregado y adecuado por la Arquidiócesis de Barranquilla, tiene 160 metros cuadrados, con departamentos de diseño, patronaje, corte, confección, control de calidad y administrativo, en los que se ofrece la maquila para marcas de ropa y diseñadores.

Las instalaciones tienen una capacidad para que operen hasta 100 mujeres. Monseñor Pablo Salas, arzobispo de Barranquilla, se unió a esta gran labor de trabajar por las pospenadas desde 2022, cuando entregó unas donaciones representadas en herramientas de trabajo para garantizar su productividad en emprendimientos y desde ahí el trabajo con la fundación Tejiendo Hilos de Fe ha sido determinante para este nuevo logro.

“Para nosotros es importante acogerlas, recibirlas y trabajar desde los componentes, no solo de productividad, también con el proceso psicosocial, nutricional, espiritual y legal. Hemos querido revestirlas desde la misericordia de Dios después de que ellas hayan cumplido sus penas y ofrecerles una segunda oportunidad haciendo realidad el evangelio. Es importante este proyecto para acompañarlas a ellas y sus familias y presentarlas al sector industrial para que la sociedad siga creyendo en estas mujeres después de haber intervenido todos los componentes de integralidad para su resocialización”.

Por otra parte, la Fundación Tejiendo Hilos de Fe y Esperanza recibió el apoyo de ORIRI, el Fondo para la Transformación Social, al ser una de las 17 organizaciones seleccionadas a nivel nacional entre más de 796 postulaciones. Gracias a los recursos y mentorías brindados, la fundación pudo fortalecer su estructura y poner en marcha esta primera planta de confección con sentido social, logrando equipar el 30% de su capacidad instalada con máquinas y herramientas de trabajo.

El proceso, con un enfoque en la producción y la empleabilidad para esta población, cuenta con la colaboración de otros aliados como la Universidad Autónoma del Caribe que es la curadora de los procesos de formación impartidos por la fundación, proporcionando espacios para los talleres de confección y patronaje, y fortaleciendo así la capacitación de las operarias. El SENA ofreció a este grupo de mujeres, la oportunidad de participar en su programa de Operario en Técnicas de Confección Industrial.

El trabajo de la Fundación Tejiendo Hilos de Fe y su equipo de internas y pospenadas ha sido reconocido a nivel nacional por participar en eventos de ciudad y entregar vestidos y polleras a las reinas de Carnaval. Además, han estado presentes en ferias como Colombiamoda, Farex y Artesanías de Colombia. Desde el taller han surgido una variedad de productos, que incluyen artículos de su línea religiosa, manillas, tocados, accesorios, así como vestidos de fantasía y bodas.

Desde 2018 cuando la fundación llegó al Centro de Rehabilitación El Buen Pastor de Barranquilla ha apoyado a 330 mujeres privadas de la libertad, ninguna de ellas, desde entonce,s ha reincidido. En este tiempo ha certificado, a través de la alianza con la Universidad Autónoma del Caribe, a 114 mujeres en diferentes técnicas artesanales y de confección.

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