Tras esa jugada el delantero cordobés tuvo malas actuaciones que le costaron al Tiburón goles vitales.
Por: Iván Peña Ropaín.
Aunque ni Junior de Barranquilla ni Palmeiras de Brasil ni mucho menos el más interesado, River Plate de Argentina, han hecho oficial el traspaso del delantero Miguel Ángel Borja al cuadro de la banda cruzada, fichaje que dieron como un hecho varios medios de comunicación argentinos la noche del martes 28 de junio, tal movida de mercado cada hora que pasa se convierte en una realidad.
Al protagonista principal de esta novela que viene robándose el rating desde semanas atrás, el jugador oriundo de Tierralta, Córdoba, se le vio entrenando la mañana del miércoles 29 de junio con el plantel Rojiblanco en la sede deportiva Adelita de Char, donde el cuadro dirigido por Juan Cruz Real adelanta la pretemporada de cara a la Liga Betplay-II, que arrancará el domingo 10 de julio; Junior visitará ese día a Patriotas.

Mientras a este ‘novelón’ los tres clubes negociantes le ponen el punto final anunciando la contratación, ya que han sido los medios de comunicación los que le han dado forma a la nueva adquisición de Las Gallinas, hay que ir buscando el punto de quiebre que propició la prematura salida del jugador de 29 años, quien en su regreso firmó con Junior por 3 años.
Alguien que retornó al Tiburón para esta temporada de 2022, gracias al enorme esfuerzo económico que hicieron las directivas del equipo de los barranquilleros al comprárselo al Palmeiras por la suma de 3.5 millones de dólares, fue contratado también por declararse hincha de Junior y por profesarle constantemente un “gran amor” al equipo.

Mucha ilusión hubo por lo que hiciera el equipo en este inicio de año en las dos competiciones inmediatas: Liga y Copa Sudamericana. Ello, por contar con una gran nómina y con un artillero de su garbo, y no fue para menos, convirtió en este primer semestre 16 dianas en 27 cotejos, logrando un rendimiento del 59%.
Sin embargo, el romance Borja-hincha juniorista mutó a idilio, situación que habría empezado a desatarse la noche del jueves 26 de mayo, fecha dolorosa para los seguidores del Rojiblanco; ese día sucedió la humillante eliminación en la fase de grupos de la Sudamericana de Junior de Barranquilla, y en el propio Metropolitano, a manos de Unión de Santa Fe de Argentina, que lo goleó 4-0.
En ese amargo compromiso el conjunto barranquillero tenía todo “servido en bandeja de plata”: jugaba de local, solo le bastaba ganar con un simple 1-0 y hasta empatando tenía opciones de pasar a los octavos de final de “la otra mitad de la gloria”, que de hecho arrancan este miércoles 29 de junio y solo tiene al Deportivo Cali como representante colombiano.

A parte de toda esa gama de opciones, lo que tras el pitazo del término del choque se dilucidó en el bochornoso 4-0 a favor de los argentinos, hubo una jugada en especial que habría sido el detonante de la fluctuación de sentimientos del hincha hacia Miguel Ángel Borja.
Corría el minuto 23 de la parte inicial cuando el referí del compromiso decretó un penal a favor del Tiburón, el cual hizo estallar de alegría a los presentes en el coloso de la Ciudadela porque significaba el 1-1, resultado que devolvía las esperanzas para remontar ese partido de la última fecha del Grupo H.
Pero se posó sobre la capital del Atlántico la horrible noche, lo que nadie imaginó: Borja remató al centro del pórtico, no con la potencia que lo caracteriza en ese tipo de cobros, y el meta Santiago Mele atajó, vaticinándose la debacle que se avecinaba cuando la bola en su trayectoria no cogió para el fondo de la red, sino que dio en el horizontal cayendo lejos de los predios del santafesino.
🧤▶️ ¡Otra vez Santiago Mele! El arquero de @clubaunion le atajó un penal clave a Miguel Borja.
— CONMEBOL Sudamericana (@Sudamericana) May 27, 2022
🏆⚽️ Ya le había sacado un penal a Fred, en el Maracaná, y repitió en Barranquilla.#LaGranConquista pic.twitter.com/wu5dfetz04
A partir de esa dolorosa acción de juego, que demandó en definitivas la eliminación de Junior de la Sudamericana, los ánimos en Barranquilla contra los jugadores y el DT Cruz Real se caldearon, y eso sin mencionar las duras críticas e insultos que en las redes sociales se “disparaban” contra Borja.
Evidentemente, ese penalti fallado, el cual pudo haberle dado otro rumbo al cotejo de haberlo convertido, y los encarnizados cuestionamientos, afectaron notablemente al delantero, tanto, que su instinto goleador bajó notablemente en los siguientes compromisos.
Y es que cuando más Junior de Barranquilla requirió de su artillería, esta brilló por su ausencia. Se pasó la página de la Copa Sudamericana y se entró a los cuadrangulares finales de la Liga Betplay-I, instancia en la que el atacante sinuano erró varios goles que pudieron haber construido un bonito destino del Tiburón en el Grupo A, el que también integraban Atlético Nacional, Millonarios de Bogotá y Bucaramanga, siendo el ‘verdolaga’ el clasificado.
Aunque anotó en el primer partido en Barranquilla ante Nacional, cuyo marcador culminó 1-1, y en la victoria 1-0 de la quinta fecha ante Bucaramanga, también en Curramba, los que “se comió” fueron sepulcrales para Junior en ese grupo.
Ante Búcaros de visitante en el cotejo que terminó 1-0 en contra, en el 0-0 dado en El Campín frente a Millos y en el infausto 2-1 de la última fecha contra Nacional en Medellín, Miguel Ángel Borja no pudo convertir goles que eran más difícil botarlos, lo que exasperó aún más a los hinchas junioristas.
➕ ¡Lo tuvo Borja pero no pudo conectar el balón! 😮#LALIGAxWIN pic.twitter.com/QjI5muYSDl
— Win Sports TV (@WinSportsTV) June 16, 2022
En ese duelo ante el verde de los antioqueños, quizá pifió el más claro y determinante de todos en esa fase cuadrangular, el que habría significado el 2-2 parcial y le habría dado vida al de La Arenosa para ir en busca del 3-2 que le otorgaría el tiquete a la final del primer semestre de 2022.
A partir de esos acontecimientos negativos sobre él y a raíz de la molestia de la afición, días posteriores del nuevo fracaso de la institución barranquillera se empezó a hablar de la salida de Borja del equipo, tomando fuerza tales informaciones con la especulación del interés de River Plate por él, lo que al final fue una realidad.
Se dice desde la noche del martes 28 de junio que el futbolista ya arregló todo con dicho club, después de varios días de negociaciones que no se concretaban por la traba que habría puesto Palmeiras, dueño del 50% de su pase y el que quería más dinero de los 6 millones de dólares que inicialmente ofertó River, pasando ahora la cifra, según medios argentinos, a 7 millones.
En fin, todo este aparente final de la novela protagonizada por Miguel Ángel Borja ha dejado un capítulo más doloroso para los hinchas de Junior de Barranquilla: la información que se maneja extraoficialmente respecto a que el delantero ya no quería seguir en el equipo, quería mirar otras opciones y hasta que puso de su dinero para que se diera trámite a las negociones, lo que de ser cierto, contraría el sentimiento de alguien que no se cansaba de decir que “sentía un amor profundo por la camiseta tiburona”.




