El jugador Walmer Pacheco y el asistente de Junior fueron víctimas de agresión.
Por: Iván Peña Ropaín.
Sanción a la plaza y al gerente deportivo del Club los Millonarios es lo mínimo que esperan por los lados de Junior de Barranquilla, debido a las agresiones de las que fueron objeto el asistente técnico del Tiburón, Juan López, y el jugador Walmer Pacheco, en hechos sucedidos la noche del miércoles 8 de junio en el marco del partido por la cuarta jornada del Cuadrangular A cumplido en el estadio El Campín, en Bogotá.
El primero en ser víctima de las hostilidades fue el lateral Pacheco. Al término de la primera parte, cuando el jugador de Junior salía de la cancha y se aproximaba a la zona de ingreso de los camerinos, el gerente deportivo del cuadro azul de Bogotá, Óscar Fernando Cortés, se acercó a un borbollón que tenían varios jugadores de ambos equipos, levantó su codo y le dio un fuerte golpe en el rostro al futbolista del cuadro costeño.
Sin embargo, a pesar de que esa noche había VAR en el escenario bogotano y de que el árbitro central Jhon Ospina y su asistente estaban cerca a la patulea, “ninguno vio la agresión”, ni tampoco atendieron a las peticiones de la gente del cuadro barranquillero para que chequearan el VAR.
Como era de esperarse, en la zona del camerino que da hacia los vestuarios se desató una pelea de mayores proporciones entre jugadores de los dos equipos.

Los ánimos estaban caldeados por parte de los locales, porque no veían por dónde hacer daño a la visita, desatándose el caos al final del compromiso que terminó 0-0. A la salida del terreno de juego de los futbolistas y miembros del cuerpo técnico del equipo de Curramba fueron agredidos por los hinchas de Millos situados en la tribuna Occidental Baja, quienes le arrojaron todo tipo de objetos contundentes, recibiendo un fuerte golpe en su cabeza el asistente López.

Por estos hechos todavía no ha habido ningún pronunciamiento por parte de la División Mayor del Fútbol Profesional Colombiano (Dimayor), aguardándose porque se tomen las medidas pertinentes en contra del funcionario del equipo bogotano, del estadio, su hinchada o de dicha gradería, tal como ocurre cada que se ven estos actos repudiables en los distintos escenarios del fútbol profesional colombiano.





