Unión de Santa Fe de Argentina le dio “sopa y seco” al Rojiblanco.
Por: Iván Peña Ropaín.
La noche de este jueves 26 de mayo en el estadio Metropolitano Roberto Meléndez fue decepcionante, Junior de Barranquilla tenía servido en “bandeja” su clasificación a los octavos de final de Copa Sudamericana, pero terminó defraudando a su afición, la que nuevamente le respondió desde las gradas, tal como lo venían pidiendo jugadores y cuerpo técnico.

Cayó goleado 4-0 ante Unión de Santa Fe en el cierre de su cuadrangular H, en el que antes de empezar este compromiso era primero con 10 puntos, tenía una diferencia de gol de +6 y hasta con el empate tenía chances de acceder, aunque si se hubiese dado esto último, Fluminense de Brasil, con el 10-1 que le propinó a Oriente Petrolero en Bolivia, le habría empatado en unidades (ambos con 10), pero por ese holgado marcador, lo habría doblegado en la diferencia de anotaciones.
La tormenta comenzó a posarse sobre el coloso de la Ciudadela al minuto 2 con el autogol de Gabriel Fuentes y se tornó más torrencial, a pesar de que el Rojiblanco no tuvo un mal primer tiempo, pues buscó y buscó poniendo la ofensiva en todo momento, con el penal desperdiciado por uno que generalmente los convierte, Miguel Ángel Borja, pigmentándose la cosa con un tono más oscuro con el 2-0 convertido por el exJunior, ‘El Loco’ Álvez.
🧤▶️ ¡Otra vez Santiago Mele! El arquero de @clubaunion le atajó un penal clave a Miguel Borja.
— CONMEBOL Sudamericana (@Sudamericana) May 27, 2022
🏆⚽️ Ya le había sacado un penal a Fred, en el Maracaná, y repitió en Barranquilla.#LaGranConquista pic.twitter.com/wu5dfetz04
El cuadro de Juan Cruz Real tuvo contadas llegadas claras de peligro de gol en esa primera parte, salvo el penal que le atajó Mele a Borja y un remate de Daniel Giraldo cerca del punto del penal que mandó por las nubes.
Ya para la complementaria los dos tantos restantes sellaron la vergonzosa actuación de los jugadores de Junior ante el santafesino, el que logró la clasificación a octavos en un cotejo en el que la mayoría de las estadísticas estaban en su contra, demostrando hoy que en el fútbol no solo se consiguen los objetivos con costosas y lujosas nóminas, también se conquistan jugando con el corazón.

Zenón, al minuto 47, repitiéndose la dosis del primer tiempo, cuando en solo dos minutos del pitazo inicial le empacaron el primero, y Gallegos, al 89′, sentenciaron este cotejo y recrudecieron las caras largas, de rabia e impotencia de los hinchas junioristas que le cumplieron la cita a su amor y que al final terminaron aplaudiendo al rival.
Con esta dolorosa e inolvidable caída del conjunto barranquillero, de cuya responsabilidad no se salva nadie, de pronto Freddy Hinestroza, se termina un nuevo sueño en la Copa Sudamericana y se despierta en una realidad en la que aún no se puede conquistar el tan ansiado título internacional que tanto merece el Tiburón y una ciudad como Barranquilla.

Ahora, a pensar en las dos competiciones en las que todavía sigue con vida y que servirían en algo para sacar a los junioristas de este amargo momento por el que atraviesan: la Copa Colombia, donde se encuentra en cuatros de final, y los cuadrangulares finales de la Liga.




