Impacto News tuvo acceso a los audios que Jairo Cordero le envió a su suegra.
Luego de aseverar insistentemente desconocer el paradero de Edixmar Henríquez González, de 23 años, Jairo Armando Cordero Barraza, de 36, se dirigió alrededor de las 11:30 p. m. del 16 de mayo a la URI de la Fiscalía donde terminó confesando su crimen atroz.
En audios enviados a la progenitora de la víctima, se escucha cómo, inicialmente, el hombre insistía en que no sabía dónde estaba la joven, madre de su hijo de tres años, y aparentaba gran preocupación y desespero por su desaparición.

Cabe recordar, que la mujer venezolana fue hallada sin vida a las 6:30 a. m. del lunes 16 de mayo en zona enmontada del sector conocido como la Y de los Chinos, en Puerto Colombia, Atlántico.
La hoy occisa laboraba en una panadería ubicada en la calle 90 con carrera 46, a pocos metros de la Universidad Autónoma del Caribe. Al principio, Cordero Barraza dijo a los familiares de la mujer, que ella había partido hacia dicho lugar; no obstante, luego de la confesión, se conoció que la víctima no salió con vida de su residencia.

“Preocupación” por la desaparición
Son cuatro audios de WhatsApp a los que tuvo acceso Impacto News, en los cuales se escucha la manera en que Cordero negaba rotundamente saber dónde podía estar Edixmar.
“No sé absolutamente nada, desde ayer estamos marcándole, aparece el teléfono apagado, no contesta WhatsApp, no los recibe, no sé dónde está, no sé nada de ella”, dijo el hombre en un primer audio.

El sujeto le dijo a su suegra que había comenzado a indagar entre las amigas y conocidos de la víctima, esto para mostrar su “preocupación” por el paradero de la joven y no ser señalado como sospechoso.
“Suegra, qué le puedo decir, yo acabo de estar en la empresa de ella, allá me dicen que tampoco saben nada, las compañeras la han estado llamando, no se reportó a trabajar ayer, hoy tampoco llegó, no le contesta el teléfono a nadie, ya las últimas opciones que me toca es saber si ha tenido contacto con Mateo o con Rodolfo; voy a llegar a la Sijín a hacer el reporte de las personas desaparecidas, que me den una luz, una ayuda porque no sé qué respuesta darle, ella salió ayer en la mañana a trabajar, yo me vine para la casa de mi mamá a traer al niño“.
No obstante, en su voz, más que angustia por su compañera sentimental, se notaba una mezcla de frialdad y falsedad, aunque siempre mantuvo su “teatro” macabro:
“Ya no sé a qué más recurrir, mi mamá le ha marcado, todo el que la conoce le ha marcado, las compañeras del trabajo, el teléfono sale apagado, no contesta el WhatsApp, el jefe cuando me vio me dijo lo mismo, que ella es una mujer muy responsable y que ella no le deja el trabajo tirado, no sé, no sé qué decirle“.
Incluso, le indicó a su suegra que él había llegado a instaurar la denuncia para que las autoridades ayudaran con la búsqueda de Edixmar: “Llegué al CTI y de ahí me están mandando a la URI, me tienen de un lado al otro y no me han recibido la denuncia, no me han dicho nada”.
De la búsqueda a la confesión
La presión, la culpa, los nervios, hasta el momento no se sabe qué, pero algo hizo que después de negarlo mil veces, Cordero confesara en la URI el homicidio, aún sin que hubiese una orden de captura emitida en su contra.
Dado que faltaba la orden no pudo ser detenido, pero antes de que empezara este martes 17, dicho requerimiento fue emitido y se hizo efectiva su captura.

Según narró el sujeto, durante una fuerte discusión que sostuvo con su pareja en la noche del sábado 14, la agredió físicamente y, al final, la empujó contra una pared haciendo que la mujer recibiera un golpe contundente; las autoridades investigan si hubo estrangulamiento.
Una vez se dio cuenta de que Edixmar había muerto, ocultó el cadáver en una maleta que llevó hasta la zona enmontada de Puerto Colombia, la quemó y huyó.

Ahora, Jairo Armando Cordero Barraza deberá responder por el delito de homicidio agravado. La madre de la joven asesinada pidió que el hijo de esta quede bajo su cuidado.
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