Máximos dirigentes del Comité Ejecutivo siguen atornillados en sus puestos.
Por: Iván Peña Ropaín.
Toda una contravención ideológica se da en algunas federaciones de fútbol profesional, donde quienes la dirigen nunca se pusieron los cortos, unos guayos y patearon una pelota, y, peor aún, quienes sí lo hicieron y se prepararon en lo dirigencial, o no tienen oportunidad alguna, o no duran mucho tiempo en un cargo por ser despedidos en corto tiempo.
Tal caso sucede con la Federación Colombiana de Fútbol (FCF), entidad actualmente dirigida por el barranquillero Ramón Jesurún Franco; con la División Mayor del Fútbol Profesional Colombiano (Dimayor), cuya cabeza es el bogotano Fernando Jaramillo Giraldo; y con la División Aficionada del Fútbol Colombiano (Difútbol), direccionada por el caldense Álvaro González Alzate; ninguno, casualmente, con un pasado ligado con la práctica de este deporte en el campo de juego.

A mediados de marzo estos mismos dirigentes del Comité Ejecutivo, entre otros más, fueron reelegidos en dichos cargos durante la Asamblea Ordinaria de la Federación por los 35 clubes socios y las diferentes ligas afiliadas, lo que fue rechazado por muchos en Colombia, no solo porque se nota la especie de ‘artonillamiento’ que hay en citadas entidades futboleras, sino por los pésimos resultados en materia deportiva que han tenido últimamente la Selección Colombia y los clubes en los torneos internacionales, así como también por la poca o nada mejora de la Liga, de la Primera B y del fútbol aficionado.
Pero lo que rebosó la copa con relación al evidente totalitarismo que hay en la FCF, en la Dimayor y en la Difútbol, lo que ha sido denunciado por distintos medios de comunicación desde hace tiempo, es la nueva información que advierte sobre el despido del que será objeto el exjugador Mario Alberto Yepes.

Al exdefensor central, quien jugara en ligas como la argentina y la italiana, ya le tienen lista su carta de despido, la que le entregarían en los próximos días. Una vez se dé este paso, desde el máximo ente regulador del fútbol colombiano se anunciará públicamente sobre su expulsión.
Se dice de manera extraoficial que dos circunstancias incidieron para que Yepes corra con tal suerte: la primera, el fracaso de la Tricolor al no clasificar al Mundial de Catar 2022, ya que él ocupaba el puesto de Director Deportivo. Y como segunda, la que dicen es la de mayor razón, el que González Alzate le tuviera aversión a raíz de que el exfutbolista caleño no compaginara con varias de las ideas del empresario respecto al manejo dado al fútbol de las divisiones aficionadas.

Quien vistiera las casacas de clubes como Cali, River Plate de Argentina, Nantes de Francia, Milan de Italia y, por supuesto, la Selección Colombia, viene ocupando dicha labor desde el 23 de enero de 2020, cuando el DT del combinado patrio era el portugués Carlos Queiroz.
Luchó contra viento y marea para poder acceder a la FCF, donde su función estaba encaminada en coordinar y gestionar los planes de desarrollo, crecimiento y actividades de los futbolistas y de las selecciones nacionales, organizar el crecimiento de la infraestructura deportiva y los equipamientos.

También era el encargado en mantener la comunicación y armonización de los jugadores con los cuerpos técnicos, principalmente.
Han sido, en la última década, varios los exjugadores colombianos que intentaron ingresar en los distintos organismos reguladores del balompié nacional, pero el óbice de los dirigentes no le dieron chances de inmiscuirse en los temas del fútbol profesional.

Todos esos actuares, muy a pesar de las investigaciones de las que han sido objeto varios miembros de las directivas del fútbol de Colombia, bien sea por el delito de lavado de activos o por el sonado escándalo de la reventa de boletería para los partidos de las Eliminatorias de Rusia 2018; nada ha protestado, por el contrario, siguen perpetuándose en sus cargos. Así lo perciben muchos futboleros y exjugadores en el país.
Jesurún Franco permanece al frente de la FCF desde noviembre de 2015, reemplazado a Luis Bedoya, quien renunció para afrontar un largo proceso judicial en el caso ‘FIFA-Gate’, en el que se declaró culpable de dos cargos de corrupción.
En el caso de González Alzate, este es quien tiene más pinta de vitalicio. Está en la Difútbol, con más polémicas que glorias, desde 1993.

Y Jaramillo Giraldo está desde 2020 encargado de la Dimayor. Entró en reemplazo de Jorge Enrique Vélez, otro que tampoco pateó una bola en la profesional del fútbol y quien también dejó ese cargo en medio de varias polémicas por aparentes actos anómalos relacionados al manejo de dineros de esa entidad.





