El animal era víctima de tráfico ilegal de fauna en Barranquilla.
Un pequeño oso de la especie Tamandua tetradactyla, más fácil de reconocer como oso melero, fue rescatado en los últimos días en La Playa, Barranquilla, del tráfico ilegal de fauna.
El animal fue salvado con la ayuda de la misma comunidad y dejado en manos del personal del Establecimiento Público Ambiental Barranquilla Verde para que le brindara cuidados especializados y lo estabilizara.
“Al parecer, iba a ser comercializado por una persona y cuando nos llamaron, en el momento en que nosotros llegamos, la persona dejó al animal tirado y se fue; unas personas lo recogieron y nos lo dieron a nosotros”, indicó el veterinario de Barranquilla Verde a Impacto News.

Ahora deberá seguir su proceso en la Fundación Aiunau, en Medellín, Antioquia, la cual se dedica a rehabilitar y reintegrar a su hábitat natural a animales como osos perezosos, hormigueros y armadillos. El profesional agregó:
“Aiunau trabaja desde hace muchísimo tiempo con estos animales, este oso melero fue enviado ya a la fundación porque está en estado neonatal; cuando lo recibimos tenía, aproximadamente, de una a dos semanas de vida, acá en la entidad hicimos todas las atenciones necesarias para que el animalito estuviera bien y cuando se encontró un poco más estable fue enviado”.

Cabe destacar, que el oso melero es el pariente pequeño del oso hormiguero gigante y habita en Sudamérica en países como Colombia, Venezuela, Argentina y Uruguay.
¿Cómo será el proceso de rehabilitación y liberación?
El veterinario de Barranquilla Verde detalló que la liberación va a ser demorada porque el proceso en los animales es bastante complejo, por ejemplo, dado que a tan temprana edad necesitan requerimientos nutricionales que no pueden ser adquiridos por ellos mismos sin la presencia de su madre y sin la leche materna.
“La liberación puede llegar a tomarse hasta un año, ya que tiene que empezar un proceso de desarrollo, va a estar en ese proceso juvenil adaptándose a la nutrición, la cual es especial, vitaminas, ciertos minerales, y estos animalitos en vida adulta ya dejan de amamantarse y empiezan a comer termitas y hormigas; ese acostumbramiento a que ellos busquen y consuman ese tipo de animales en vida natural, es la mamá la que se los enseña”, explicó.

Bajo cuidados humanos, según el vocero, tiende a costar un poco ese proceso adaptativo y más adelante hay que hacer una transición en la que el animal se desprenda de las personas.
“Durante su proceso de crianza lo que se intenta hacer es que ellos no sientan un apego a las personas, sin embargo, tienen una figura humana que los está cuidando y más adelante hay que hacer un proceso en que ellos se desacostumbren y se puedan valer por ellos mismos”, finalizó.
Informe: Laura Rocco




