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Trompadas y patadas entre hinchas y jugadores del Unión llovieron sobre el Sierra Nevada

Este nuevo hecho vergonzoso en el fútbol profesional colombiano amerita sus respectivas sanciones por Dimayor.

Por: Iván Peña Ropaín

Tremenda trifulca se vivió en el partido de la noche del martes 15 de febrero que sostenían Unión Magdalena y Atlético Bucaramanga por la fecha 7 de la Liga Betplay-I, pero no entre los jugadores de ambos clubes, sino entre hinchas samarios contra los propios jugadores de su equipo.

La patulea estalló cuando corría el minuto 33 de la etapa complementaria en el estadio Sierra Nevada. La exasperación de los seguidores del ‘ciclón’ estaba por las nubes debido a que su equipo perdía 1-0, jugaba mal, veían a unos futbolistas sin vida ni actitud en la cancha y se les escapaba la opción de entrar parcialmente a los ocho y bajar de ese puesto a su clásico rival Junior de Barranquilla.

Todos esos ingredientes caldearon aún más los ánimos en las gradas y, principalmente, los de aquellos seguidores que rayan con el vandalismo en momentos que, según el reporte entregado por las autoridades policiales de la capital del Magdalena, uno de los jugadores del Unión fue sustituido y a su paso por enfrente de la barra situada en la tribuna sur, los desafió.

De acuerdo con lo señalado por el coronel Jesús de los Reyes Valencia, comandante de la Policía Metropolitana de Santa Marta, el futbolista se dejó provocar y respondió a los insultos de los hinchas que le recriminaban desde dicho sector del estadio.

Después de ese primer roce, un sector de la hinchada samaria ingresó al terreno de juego para increpar a los jugadores, lo que condujo, además de las palabras de grueso calibre que se decían entre ellos, a una serie de empujones.

Posteriormente, se desató la batalla campal evidenciada en los videos que circulan en las redes sociales, en los que patadas y trompadas iban de lado y lado, dejando algunos fanáticos y jugadores golpeados.

La riña solo se relacionó entre hinchada y jugadores locales, ya que al percatarse de la avalancha de adeptos del Unión Magdalena que se abalanzaba, tanto los jugadores del Bucaramanga como el cuerpo arbitral se adentraron rápidamente a los vestuarios lo que, seguramente, los salvó de ser atacados también.

Luego de ser controlada la situación por parte de un número mayor de uniformados de la Policía que entró a la cancha, puesto que en un primer momento los que estaban en ella no dieron abasto ante la gresca que creció en cuestión de segundos, el referí central decidió dar por terminado el partido, otorgando los tres puntos al conjunto bumangués.

Ante estos vergonzosos hechos que vuelven a empañar la sana convivencia en el fútbol colombiano y ponen una vez más en tela de juicio el papel de las barras en el espectáculo deportivo, la División Mayor del Fútbol Profesional Colombiano, Dimayor, deberá tomar los correctivos pertinentes como sanciones a los hinchas que ingresaron a agredir, a los jugadores que hicieron parte de la “pelotera” y al escenario deportivo.

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