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“No busquen un cadáver, mi corazón dice que está viva”: madre de la pequeña Zoé, arrastrada por el arroyo El Salao

En medio de una melancolía que, con cada minuto que pasa, horada más su corazón, la mujer les pidió al alcalde Álex Char y al presidente Abelardo de la Espriella que la ayuden con maquinaria más efectiva para las labores de rescate.

“Muerta en vida”. Ese es el estado en el que se encuentra Odalis Soto desde que el destino le entregó la noticia de que su pequeña hija, Zoé Soto, fue arrastrada hacia el mediodía del miércoles anterior por el arroyo El Salao, en inmediaciones del barrio Los Cedros, en Soledad, y que, al sol de hoy, continúa desaparecida.

La inconsolable mujer, pese a las pocas esperanzas que manejan muchos en esa municipalidad de que la pequeña aparezca con vida, no pierde la fe y su férrea creencia en Dios le da el aliento para visualizar a su hija con vida. Esas sensaciones las dejó ver en medio de la entrevista que le hizo nuestro reportero urbano, Alexander Ojito, quien dialogó con ella la noche del viernes anterior.

Ante los comentarios que ella califica como negativos, respecto a que la menor de edad, tristemente, ya no tendría opciones de continuar viviendo, Odalis empezó diciendo con voz de ilusión: “Lo primero que quiero decirles a las autoridades que buscan a mi niña es que no busquen un cadáver, busquen a mi hija de 5 años”.

Agregando en el mismo sentido, la abrumada mujer manifestó ante el micrófono de Ojito: “Mi corazón de madre me lo dice, a pesar de que ya lleva varios días desaparecida: mi hija Zoé está viva. Solo hay que intensificar su búsqueda, buscar bien, ponerse más serios en las labores de rescate”.

Y es que, referente a eso último que mencionó en su declaración, la señora Odalis afirmó que, pese a que las autoridades han venido asegurando que las maniobras de rescate no aflojan, “los organismos de socorro no están haciéndolo bien, porque pareciera que no quisieran ensuciarse. Solo se la pasan caminando y mirando por las orillitas; tampoco se les ven herramientas idóneas para las labores”, anotó.

Momentos en que la señora Odalis, leyendo un salmo de la Biblia, implora a Dios por el milagro de que su hija aparezca viva

Odalis remarcó que tan es así que el cuerpo del señor Ciro Oquendo Coba, quien es la primera víctima mortal oficializada y quien conducía la moto en la que transportaba a Zoé y a otra menor de 11 años, que contó con la suerte de ser salvada a tiempo, pudo ser ubicado por particulares que se metieron, sin los equipos necesarios, entre las basuras y malezas y lo localizaron. Sí destacó la labor de los integrantes del Cuerpo de Bomberos de Soledad, de quienes dijo que sí han profundizado más en los operativos de rastreo de la pequeña.

“Hago un llamado respetuoso al alcalde Álex Char, que sé que no tiene nada que ver con este hecho ocurrido en Soledad, pero quien sé que tiene un buen corazón, y al presidente Abelardo de la Espriella, para que nos ayuden con mejores equipos para buscar a mi niña, porque sé que está viva”, expresó entre lágrimas.

Contó también, recordando con añoranza al señor Ciro, que era alguien muy colaborador y que quería mucho a Zoé, aclarando que no era su abuelo, como distintos portales noticiosos lo informaron: “Él quería mucho a mi hija, tanto que hacía las veces de transporte para llevarla y traerla del colegio, con el fin de que no caminara”, relató.

Igualmente, contó que, al momento de ser arrastrados por el arroyo, Ciro se movilizaba en la motocicleta junto a Zoé y otra menor de edad, vecina de ellos, luego de recogerlas en el colegio para llevarlas a sus casas.

Sobre cómo se enteró de que las menores habían sido afectadas por la corriente del afluente urbano, Odalis relató: “Escuché unos gritos al lado de la casa, donde vive la niña que fue rescatada casi que de inmediato, y luego me dijeron lo que había ocurrido. Entré en un desespero y salí hacia todos los lugares donde me decían que había sido arrastrada por el arroyo. Todo fue más intranquilizante cuando comenzaron a circular informaciones falsas que daban cuenta de que mi Zoé y el señor Ciro estaban en determinado punto y que ya habían sido rescatados con vida. Hasta allá me dirigía, pero lo que hacían era hacerme perder tiempo”.

Finalmente, mientras leía un pasaje de la Biblia, estando la foto de su hija entre las páginas, la adolorida mujer clamaba por un milagro del Dios de los cielos, ese prodigio que muchos, lamentablemente, no creen que ocurra, pero en lo que sí dogmatiza la madre de esta pequeña de tan solo 5 años.

Informe: Alexander Ojito – El Ojo de la Calle

Redacción: Iván Peña

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