“La CREG debe ser reformada, que la pongan en cintura y en sintonía con las necesidades de la gente del Atlántico”.
Cuando todos señalan al mismo culpable, lo sensato es dejar de quejarse y ponerse a corregir el problema. En el Caribe ese problema es el recibo de la luz, y el culpable tiene nombre propio: la CREG, la Comisión de Regulación de Energía y Gas, que pone las reglas con las que se calcula lo que pagamos cada mes. Y justamente esta semana nos llegaron dos pésimas noticias, y las dos terminan tocando la misma puerta.
La primera el inicio de las sanciones que hoy castigan a las familias por prender el abanico, por cargar el celular o por dejar prendido el bombillo de la puerta de la casa, según reportes en el Caribe más de 758.000 usuarios ya superaron su meta. Y la segunda el lamentable aumento de precio del kilovatio en el Atlántico pasando de $873 a $937 pesos.
Pero quien es realmente el culpable de tanta ignominia contra el pueblo del caribe, esta vez no podemos señalar a Air-e o Afinia, sino a una entidad, conformada por “expertos”, llamada la CREG que significa, la Comisión de Regulación de Energía y Gas, con sede en la fría Bogotá. Ellos fijan las tarifas, las multas y cómo se cobran las pérdidas técnicas y hasta la energía dejada de facturar, que es cuando al vecino le detectan el fraude en su acometida. En conclusión son ellos quienes deciden cómo llega la factura a tu casa.
Y esta conclusión no es nueva, todos la señalan pero nadie dice nada, y nadie hace nada. Alcaldes, en otrora fueron a reclamar, con poco éxito en sus pretensiones; congresistas han liderado debates de carácter nacional y en eso queda; y hasta los presidentes de turno lanzan improperios contra esta comisión y luego por arte de magia, les da amnesia, y no se vuelve a tratar el tema
Tres casos solo por citar rápidamente, recordemos la injusticia de cobrar las perdidas técnicas, culpa de la CREG, fueron tres personeros del caribe quienes demandaron y tumbaron ese oprobioso cobro; la sanción por consumir más del promedio, culpa de la CREG y el aumento inusitado de tarifas, culpa de la CREG.
Por eso, desde estas líneas, le pido al Congreso una ley que reforme la CREG, que la ponga en cintura y en sintonía con las necesidades de la gente del Atlántico: con las familias humildes que cada día deben elegir entre mantener abierto su negocio o pagar la luz; entre comprar lo de sus hijos o pagar la luz; entre comer o pagar la luz.
En ellos es en quienes tenemos que pensar. Ellos son los que hoy me preocupan y por quienes hoy les digo a los congresistas: hagamos la ley para reformar la CREG. Yo desde aquí, con mi lapicero, estoy listo para apoyar, sustanciar y formular el proyecto de ley de forma gratuita si es necesario, para que por fin la gente en el Atlántico viva mejor.
Por: Alberto Peña Pérez
Abogado, Magíster en Derecho, Universidad Nacional de Colombia




