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Adriana Lombardi rompe esquemas al convertirse en la primera pastora trans en Colombia: ¿qué opina usted?

Ella propone una lectura de las Escrituras basada en el contexto histórico, rechazando el uso de la Biblia como una herramienta para juzgar, señalar o condenar.

Por: Iván Peña Ropaín.

¿Estará Dios de acuerdo con esto? Esa es la pregunta que surge en estos momentos entre muchos creyentes de diversas religiones ante la noticia de que en Colombia ya se puede contar a la primera pastora transexual. Se trata de Ariadna Lombardi, de 31 años, oriunda de Popayán, en el departamento del Cauca, y quien creció en una familia campesina, católica y conservadora.

En su historia, quien desde años atrás se ha identificado como Adriana, contó que a sus 14 años les había comunicado a sus familiares que era un chico gay. Tras enfrentar rechazo familiar, dificultades escolares y mensajes religiosos adversos, se alejó de la iglesia a la que asistía, la Católica.

Quien hoy tiene 31 años, en sus relatos también destacó que su creencia en un ser supremo la llevó a seguir intentando acercarse a distintas congregaciones religiosas, integrándose en una de ellas para asumir responsabilidades más importantes y participar en actividades de liderazgo.

No obstante, una vez más, fue objeto de mensajes adversos, uno de ellos relacionado con la necesidad de cambiar o “restaurar” su vida. Es decir, que aceptara el sexo que le concedió Dios por naturaleza. Adriana Lombardi manifestó que volvió a sentir que la estaban excluyendo de la iglesia, pero esta vez, en otra religión.

Fotografías tomadas del diario El Espectador

A partir de ahí, ella forjó una relación con la religión llena de desconfianza y del temor de que su identidad volviera a ser motivo de cuestionamiento, lo cual le impidiera estar cerca de la iglesia y llevar al prójimo la palabra de Dios, por lo que en 2016 encontró en el activismo una forma de llevar a la práctica la vocación de liderar y hablarle a grupos de personas. Empezó laborando por los derechos de la población LGBTIQ+ y llegó a integrar la Mesa de Diversidad de la ciudad de Popayán.

Pasó luego a coordinar capacitaciones para sensibilizar a los integrantes de la Policía Nacional, del Ejército Nacional, del ESMAD de la Policía Nacional y de otras entidades sobre el trato con enfoque de género y diversidad. “Empezamos a trabajar y vimos temas de violencia, temas de trata de blancas que estaban muy marcadas en esa época acá en el departamento. Denunciamos todo ese tipo de cosas y brindamos acompañamiento a personas de la población LGBTIQ+ privadas de la libertad en la cárcel de San Isidro y en la cárcel de La Magdalena”, contó.

Su oratoria, años después, la llevó a participar en espacios educativos y foros en otras ciudades del país, involucrándose al tiempo en actividades ligadas con los derechos humanos y la implementación de los “Acuerdos de Paz”. Igualmente, Adriana Lombardi integró mesas multipartidistas, “que era una organización de jóvenes de varios partidos políticos”, anotó.

Su trasegar en el mundo que comenzaba a abrirse le amplió su margen de trabajo con personas que enfrentaban todo tipo de discriminación y exclusión. La confianza y verbosidad que ya manejaba la motivaron, en 2021, a acercarse nuevamente a una congregación religiosa.

Buscando en internet comunidades religiosas que incluyeran a las personas sexodiversas, se topó con la historia de Jhon Botía Miranda, quien en 2020 se convirtió en el primer pastor gay de la Iglesia Colombiana Metodista. Según manifestó al respecto Adriana, Jhon defendía “el hacer valer la libertad que Jesús le dio” frente a su congregación, lo que la atrajo inmediatamente.

Lo contactó y él se la presentó al líder de la comunidad metodista en la ciudad de Cali, quien le abrió las puertas. “Es una iglesia que trabaja por lo social, como decía el obispo emérito actual de mi iglesia: ‘por los más pequeñitos del reino’, los marginados, las personas excluidas, los migrantes. Bueno, todas las personas que la sociedad excluye, la iglesia trabaja para ellas, en pro de las víctimas del conflicto, la apuesta a la paz”, indicó Adriana, quien de una compaginó la filosofía que manejaban allí con su activismo y su servicio en busca de la dignidad humana de las personas discriminadas.

Fue así como construyó una imagen que la condujo a ser consagrada como pastora laica en la Iglesia Colombiana Metodista, convirtiéndose de esta manera en un referente de inclusión para personas trans en comunidades de fe.

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