La final a partido único de la apodada “gloria eterna” se disputará el sábado 28 de noviembre, ocho días después de que en el estadio Metropolitano de Barranquilla se dé la final de la Copa Sudamericana entre Boca Juniors y Atlético Mineiro.
Por: Iván Peña Ropaín.
Pese al esfuerzo que adelantan las autoridades gubernamentales en Barranquilla por modernizar, remodelar y ampliar el estadio Metropolitano Roberto Meléndez, proceso que está a poco de culminar en su totalidad y que tiene como principal objetivo abrirle sus puertas a la final de la Copa Sudamericana 2026, los comentarios negativos, o de envidia, en redes sociales de propios colombianos, principalmente del interior del país, no se han hecho esperar.
Muchos han venido atacando al escenario barranquillero de todas las formas posibles. Incluso, algunos manifiestan que no estará a punto para el día de la final, en la que Boca Juniors de Argentina y Atlético Mineiro de Brasil buscarán “la otra mitad de la gloria”, el próximo sábado 21 de noviembre. La hora deberá definirla pronto la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol).
Empero, pese a todas esas malas energías y comentarios soeces que brotan desde ciudades como Bogotá y Medellín, principalmente, contra el escenario barranquillero, que, recordemos, será el primero en la historia de Colombia en acoger una final única continental, las obras emprendidas en el estadio que el alcalde Alejandro Char ha llamado “Supermetro” dibujan una bonita imagen del escenario “quillero”, que, sin duda, dejará buenas sensaciones entre los aficionados al fútbol del continente.
Un caso similar se presenta con el estadio que será sede de la otra final única de la Conmebol en este 2026: la Copa Libertadores, que se disputará en el estadio Centenario de Montevideo. Allí se enfrentarán Palmeiras de Brasil y Estudiantes de La Plata de Argentina.
Aunque, a diferencia del “Supermetro”, blanco de señalamientos negativos por parte de los mismos colombianos, al Centenario le llueven críticas de los aficionados sudamericanos, especialmente de brasileños y argentinos, quienes han señalado que hay muchos sectores en condiciones poco presentables para albergar una final única de la Libertadores.
De acuerdo con las imágenes que circulan en redes sociales, una de las que más alboroto ha causado entre los internautas es la que muestra las tradicionales sillas de cemento que se mantienen en ese estadio por su valor patrimonial, histórico y arquitectónico, teniendo en cuenta que están allí desde que el escenario fue inaugurado para el primer Mundial de Fútbol, en 1930.
Los cuestionamientos también apuntan a que, al menos, les hubieran dado una mano de pintura a esos arcaicos asientos, ubicados en la zona VIP, es decir, detrás de los bancos de suplentes. Los críticos también indican que esa silletería, que representa un número significativo de puestos, carece de mantenimiento y que, además, se observan muchos otros sectores en mal estado.




