El partido de vuelta de la semifinal de la Copa Sudamericana entre Boca Juniors y Vasco da Gama iniciará a las 7:30 p. m. de este martes en Brasil, y el elenco argentino deberá revertir un 1-0 en contra para tomar vuelo a Quilla.
Por: Iván Peña Ropaín.
Reza la historia desde otrora que, a nivel de clubes, Sudamérica posee unos colores: el azul y oro, que han abducido a futboleros de todos los rincones del planeta, hasta de países impensados que ni fútbol tienen. Se trata del equipo Boca Juniors de Argentina, ese que, décadas pasadas, puso al balompié del continente descubierto a colonizar el mundo de la pelota, conquistando todo torneo que estaba a su paso.
Y de tal fanatismo, fervor, devoción, adoración, idolatría, cariño, querer o amor que despertó a nivel universal no fue ajena Colombia, donde en cada ciudad hay miles de hinchas del apodado Xeneize, Bostero o la Mitad Más Uno. La gloria que edificó esta institución de la tierra del mate y el tango, principalmente en el periodo entre 1990 y durante varios años de comienzos de los 2000, conllevó a que europeos, chinos, africanos, árabes, ‘gringos’ y, por supuesto, colombianos “le abrieran las puertas de su corazón”.
Entre esa millonaria familia que se ha sumado para alentar a la escuadra del barrio La Boca también se observan muchos barranquilleros, esos que en estos momentos están viviendo con descomunal expectativa lo que podría ser el sueño de ver en vivo y en directo campeón continental a Boca Juniors, y en la propia ciudad de Barranquilla. Ese anhelo podría comenzar a cristalizarse la noche de este martes 20 de octubre, desde las 7:30, cuando el conjunto argentino afronte el partido de vuelta de la semifinal de la Copa Sudamericana frente a Vasco da Gama, en el mítico estadio Maracaná de Río de Janeiro, Brasil. Para ello, deberá remontar el 1-0 adverso que recibió en la ida, en La Bombonera, en Argentina.

Eso lo sabe muy bien el ‘quillero’ Ángel Uriel Ibáñez Gutiérrez, a quien Impacto News consultó por ser una de las voces líderes de una filial adepta al Bostero que desde hace años se ha identificado como “Barranquilla Xeneize”. Esta se suma a otras facciones que hay en el país con la misma denominación, pero cambiando el nombre por Bogotá, Medellín, Cali, Santa Marta, Bucaramanga, Cartagena, Pereira, Sincelejo, Montería, Cúcuta, entre otras.
Hablando con este ‘boquense’ de Quilla, nos contó la gran emoción e ilusión que sienten él y los seguidores del club “gaucho” en distintas partes de Colombia por estar cerca de que “su equipo amado”, al que vienen alentando desde hace años, dispute en Barranquilla la final de la Copa Sudamericana 2026. Sin embargo, saben que primero deberá darle vuelta al marcador en Brasil, algo que no dudan que podrá hacer el conjunto azul y oro, dirigido hoy por el argentino Rodolfo “Vasco” Arruabarrena, uno de los que hizo parte de la gloria del club en los años 90 y parte del 2000.

Ángel Uriel Ibáñez Gutiérrez manifestó que los integrantes que hoy tiene la filial barranquillera están vigilantes, porque la idea es estar ese sábado 21 de noviembre en el moderno, ampliado y remodelado estadio Metropolitano para la disputa del torneo de la Confederación Sudamericana de Fútbol, conocido con el remoquete de “la otra mitad de la gloria”.
“Sin dudas. Sabemos que se va abajo en el marcador, pero tenemos mucha fe de que Boquita se traerá la clasificación de Brasil. No será un partido fácil, pero todos los boquenses confiamos, más porque el equipo viene jugando muy bien. Si me preguntas, y sin demeritar a Vasco, veía más duro a São Paulo, y sabemos qué pasó en el propio Brasil”, comenzó manifestando a este medio digital de Barranquilla el hincha de 38 años.

En su diálogo ameno, este “quillebostero”, como lo identifican muchos, afirmó que, de pasar “el club de sus entrañas” a la final en el estadio Metropolitano Roberto Meléndez, los integrantes que continúan en la filial “Barranquilla Xeneize”, porque algunos han salido de la ciudad y otros del país, de lógica que estarían en ese compromiso.
“Pero no solo los hinchas de Boca Juniors que hacemos parte de la facción popular que tenemos en Barranquilla iremos; también vendrán barras de habitantes de otras ciudades colombianas como Medellín, Cali, Bogotá, Santa Marta, Pereira, Cúcuta, Montería, Sincelejo, Bucaramanga y otras más”, anotó el hincha Ángel.
Pero la programación que tendrían prevista las gentes que siguen de forma desenfrenada al gran Boca Juniors, sin ser argentinos, también contempla, según explicó, que viajen a la Arenosa, de llegar a la final el que también apodan como el equipo del pueblo, filiales de Estados Unidos, Canadá, Puerto Rico, Ecuador, Panamá y Honduras.

“Sí, somos toda una familia, las que estaremos unidas esta noche para hacer fuerza desde la distancia para que Boca logre revertir el 1-0 en contra y pueda saltar a la final de la Copa Sudamericana. Confiamos en que lo logrará, porque, además de la mística que generalmente muestra en Brasil, el equipo está jugando muy bien”, añadió.
Y es que el hecho de que Boca Juniors de Argentina consiga doblegar en la tierra de la samba a Vasco da Gama podría hacer realidad el sueño de muchos xeneizes que no son argentinos: ver a su equipo campeón en vivo y en directo y celebrar un nuevo trofeo entre los múltiples títulos internacionales que posee. Ello, como nos relató Ángel, sería posible “por la facilidad que tendrán muchos de venir a Colombia, a Barranquilla, a diferencia de un viaje a Brasil o Argentina, y porque habrá un gran aforo para hinchas de los dos clubes que lleguen a la final, el cual aumenta las posibilidades porque el Metropolitano tendrá ahora una mayor capacidad”.





