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¿Llegó el fin de los “todes”, “amigues” y “elles”? Presidente De la Espriella arremetió contra estas controvertidas expresiones

Afirmó que el movimiento “woke” busca imponer postulados ideológicos a través de la cultura y la educación, desconociendo las diferencias biológicas entre hombres y mujeres.

Por: Iván Peña Ropaín.

El controvertido lenguaje inclusivo, ese apoyado por muchos, pero cuestionado por muchos más, se convirtió en el nuevo blanco de las críticas del presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, quien, durante un discurso pronunciado en las últimas horas en el Ministerio de Cultura, rechazó categóricamente el uso de expresiones como “todes”, “amigues” y “elles”.

El mandatario colombiano no se anduvo con rodeos y arremetió de frente contra estas formas de expresión, a las que vinculó con el denominado “wokismo”, corriente cultural y política que genera fuertes controversias en distintos sectores de la sociedad.

En su intervención, De la Espriella calificó ese fenómeno como un “cáncer que amenaza la unidad nacional”, dejando de esta manera clara su posición frente a las transformaciones culturales y lingüísticas que promueven sectores defensores de la inclusión y la diversidad.

Pero el asunto no se quedó en el rechazo a unas cuantas palabras. El presidente de Colombia enmarcó su postura dentro de lo que denomina una “contrarrevolución cultural”, con la que busca recuperar los valores tradicionales de la sociedad en general y frenar lo que considera una amenaza para la identidad nacional.

La controversia vuelve a poner sobre la mesa una discusión que trasciende las palabras: ¿se trata de defender las tradiciones y las formas convencionales del idioma o de limitar nuevas maneras de expresión que algunos sectores consideran necesarias para visibilizar la diversidad?

Mientras unos respaldan la defensa del lenguaje tradicional, otros cuestionan que expresiones de semejante contundencia se utilicen para descalificar movimientos que reivindican la inclusión. El debate, como suele ocurrir en estos terrenos, promete levantar ampolla.

Por ahora, las declaraciones atribuidas al mandatario dejan un mensaje político claro: el lenguaje inclusivo no forma parte de la transformación cultural que pretende impulsar su Gobierno.

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