Cuando todos temían lo peor, un policía apareció para salvar al adolescente que era arrastrado por las turbulentas aguas del arroyo Salao.
En medio de la fuerza de las aguas y la angustia de quienes presenciaban la emergencia, el subintendente Carlos Alberto Munive Mazeneth protagonizó un rescate que pudo evitar una tragedia en Soledad, Atlántico. El uniformado se enfrentó a una situación de alto riesgo para salvar a un adolescente de 13 años que era arrastrado por la corriente del arroyo Salao, durante las intensas lluvias que azotaron el área metropolitana de Barranquilla ayer, lunes 12 de octubre.
Todo ocurrió en horas de la tarde, cuando el menor se encontraba jugando fútbol con otros jóvenes en la cancha conocida como Los Cinco Hermanos, en el barrio Los Robles. Lo que parecía una jornada habitual de diversión terminó convirtiéndose en una emergencia cuando la fuerza del agua arrastró repentinamente al adolescente y a otro menor, dejándolos a merced de una corriente que aumentaba su peligro con cada segundo.
La comunidad logró auxiliar al otro joven, pero el adolescente de 13 años continuó siendo llevado por las turbulentas aguas a lo largo de varias cuadras, en un recorrido que se extendió entre los barrios Los Robles y Los Cedros. La desesperación crecía mientras el menor luchaba contra la corriente, en medio de una situación en la que cada instante resultaba decisivo para preservar su vida.

Fue entonces cuando el subintendente Munive Mazeneth intervino. El policía siguió el recorrido del adolescente desde la orilla y, en una arriesgada maniobra, logró ponerlo a salvo. Su actuación, marcada por la determinación y el sentido de humanidad, permitió que la emergencia no terminara en una tragedia y que el menor tuviera una nueva oportunidad de regresar con sus seres queridos.
Después del rescate, el adolescente fue trasladado a un centro asistencial de Soledad para recibir atención médica. La intervención del uniformado fue destacada por las autoridades distritales, que reconocieron la importancia de su actuación en medio de las difíciles condiciones provocadas por las lluvias. Más allá del procedimiento policial, el episodio dejó una muestra de cómo una decisión oportuna puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

La brigadier general Sandra Liliana Rodríguez Castro, comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, resaltó la vocación de servicio del subintendente y aseguró que su actuación representa el compromiso de los uniformados con la protección de la ciudadanía.
“Acciones como esta son las que reflejan el verdadero significado de nuestra vocación de servicio”, manifestó la oficial, al destacar la disposición de los policías para actuar cuando la comunidad más los necesita.
La historia de Carlos Alberto Munive Mazeneth deja una imagen que va más allá de su uniforme azul: la de un hombre que, frente al peligro, decidió actuar para salvar a un adolescente. En una tarde marcada por la fuerza de la lluvia y la angustia de una familia, su intervención se convirtió en un motivo de reconocimiento y gratitud. Porque hay momentos en los que el heroísmo no necesita una capa ni grandes discursos: basta con tener el valor de tender la mano cuando una vida está en riesgo.




