La víctima estaba con un grupo de amigos y conocidos cuando fue víctima de las balas criminales.
La noche del viernes, 2 de octubre, terminó en tragedia en el barrio Bellarena, en el sur de Barraquilla. Pasadas las 11:00 p .m., los disparos rompieron la calma de la calle 41B con carrera 1F, una esquina que a esa hora todavía era punto de encuentro para los vecinos.
Allí estaba Andrés Felipe Centeno Aragón, de 26 años, conversando con un grupo de amigos como cualquier otro día. No alcanzó a reaccionar cuando dos hombres en moto se le acercaron y, sin bajarse del vehículo, le dispararon a quemarropa.
Centeno Aragón, conocido en el sector por trabajar como cobradiario, cayó malherido sobre el andén mientras sus acompañantes corrían a buscar ayuda. Los sicarios aceleraron y desaparecieron entre las calles oscuras del suroriente de Barranquilla.
La comunidad lo auxilió como pudo y lo llevó en un rápido recorrido hasta el Camino Murillo. Los médicos intentaron estabilizarlo, pero las heridas eran demasiado graves. A los pocos minutos confirmaron su muerte.
Hasta ahora, la Policía no tiene una hipótesis clara sobre el crimen. No se sabe si se trató de un ajuste de cuentas por su oficio o de un ataque dirigido por otros motivos. Lo único cierto es que el ataque fue directo.
El cuerpo de Andrés Felipe permanece en Medicina Legal a la espera de ser entregado a sus familiares. En Bellarena, mientras tanto, el miedo vuelve a instalarse tras otro homicidio en plena vía pública.
Informe: Alexander Ojito – El Ojo de la Calle
Redacción: Luis Ángel Terán




