Afirman medios ‘gringos’ que la pena que pagaría este criminal caleño oscilaría entre los 10 y 25 años, de darse la condición que suelen asumir estos capos: colaborar plenamente con la justicia.
Por: Iván Peña Ropaín.
En una extradición que tuvo trascendencia internacional y cuyo epicentro fue la pista del Comando Aéreo de Combate No. 3, situada en el municipio atlanticense de Malambo, la mañana del viernes anterior fue enviado a los Estados Unidos el individuo de nombre Geovany Andrés Rojas, reseñado con el remoquete de Araña, máximo cabecilla de los Comandos de Frontera, organización criminal armada que opera principalmente en el sur de Colombia y la zona de frontera con Ecuador y Perú.
Este despliegue judicial tuvo una rigurosidad tal que no solo hicieron presencia agentes de la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) y personal de los US Marshals y la DEA, sino que hizo que el propio presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, se desplazara hasta suelo malambero.
Muchos internautas se preguntan qué ameritaba el rígido protocolo con ese personaje. Pues bien, hay que señalar que Araña era un “duro de los duros” entre la enunciada organización delictiva Comandos de Frontera, iniciando su historial criminal en esta para el año 2008, en el entonces grupo al margen de la ley conocido como los Rastrojos y, posteriormente, se unió a la guerrilla de las Farc.
Tras el rastreo que le hicieron las autoridades competentes, la Fiscalía General de la Nación procedió luego a acusarlo de numerosos delitos de narcoterrorismo, narcotráfico y la autoría de múltiples homicidios de líderes sociales y firmantes de paz en el territorio colombiano.
Este sujeto, de 44 años y natural de la ciudad de Cali, había sido detenido por las autoridades patrias en febrero de 2025, cuando se hallaba hospedado en un lujoso hotel del norte de Bogotá, proceso judicial efectuado mediante una circular roja de la Interpol, justo en momentos en que se reunía con delegados oficiales de paz del entonces gobierno del presidente Gustavo Petro.
Precisamente, durante la administración Petro, alias Araña había sido nombrado gestor de paz y lideraba las negociaciones en representación de su grupo armado transnacional. Debido a este estatus, el gobierno anterior había suspendido temporalmente su orden de extradición, situación que cabreó mucho a la justicia de Estados Unidos, que lo requería por cargos federales relacionados con el tráfico de estupefacientes y concierto para delinquir.
Fuentes noticiosas señalan que el criminal caleño tendría sentencias finales a un rango de entre 10 y 25 años de prisión, exonerándosele la cadena perpetua como condicionante del gobierno de Colombia para su entrega. Típicamente, en los tribunales federales de Estados Unidos, los capos que deciden colaborar con la justicia, brindando información sobre rutas, bienes y otros enlaces, logran rebajas sustanciales que reducen sus sentencias finales a los intervalos de años citados.




