El jefe de Estado aplicaría estas mismas acciones en otras ciudades del país, acompañando directamente a la fuerza pública en los operativos que buscan afectar al crimen y la delincuencia.
El presidente de la República, Abelardo de la Espriella, acompañó durante la madrugada de este jueves 24 de septiembre a las autoridades en el desarrollo de la Operación Iron, un operativo de gran envergadura orientado a recuperar el centro de Cali del control de estructuras criminales.
Según el mandatario, la intervención busca liberar espacios urbanos que habían sido tomados por “ollas” de venta de droga, extorsionistas y grupos ilegales, con el objetivo de devolverlos a comerciantes, trabajadores y ciudadanos. El operativo, que involucró a más de 1.200 hombres de la Policía Nacional y el Ejército, se concentró en barrios del centro, como Calvario, San Pascual y Sucre, y sectores del oriente, con capturas, allanamientos e incautación de mercancía ilegal, drogas y armas.

De La Espriella destacó la coordinación institucional con la Fiscalía General de la Nación, la Policía y el Ejército, e indicó que la operación aún continuaba al momento de su mensaje.
“Estamos recuperando el centro cuadra por cuadra, interviniendo edificaciones, casas y terrenos que deben estar al servicio de los caleños y jamás bajo el control de estructuras criminales. Estoy aquí para ejercer la autoridad del Estado y recuperar estos espacios para la gente”, afirmó. En el operativo también participaron el alcalde de Cali, Alejandro Eder, y la gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro.

Este es el segundo acompañamiento directo y personal que el presidente realiza a la Fuerza Pública en patrullajes nocturnos por ciudades del país. Un día antes, entre la noche del 22 y madrugada del 23 de septiembre, De La Espriella se desplazó a Santa Marta, donde la situación de orden público se tornó crítica por una serie de acciones violentas perpetradas por las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), también conocidas como Los Pachenca.
Esas acciones incluyeron amenazas, ataques a comercios, quema de vehículos y un paro armado en retaliación por operaciones previas contra el grupo, donde murió alias Cholo a manos de los Comandos Jungla de la Policía. Tras ello, el jefe de Estado ordenó la militarización de la capital del Magdalena, lideró un puesto de mando unificado y recorrió barrios junto a uniformados.

Con estas intervenciones consecutivas, el Gobierno busca proyectar presencia estatal directa en zonas afectadas por el crimen organizado y reafirmar la política de seguridad de mano firme anunciada desde el inicio de su mandato.
Informe: Luis Ángel Terán




