Según la familia, el joven de 18 años fue tomado como rehén de las Autodefensas Conquistadoras en medio del operativo policial y desestiman la versión de que este era integrante de dicha estructura armada.
El silencio en la vereda Quebrada del Sol, en la zona rural de Santa Marta, se rompió con el retumbar de los disparos el pasado lunes 21 de septiembre. El saldo del contundente operativo de la Policía fue de siete señalados integrantes de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada abatidos, entre ellos alias Cholo, el segundo cabecilla de esa estructura criminal. Sin embargo, tras el reporte oficial se encuentran las versiones de las familias de estas personas.
Sosteniendo una pancarta improvisada de la que cuelga la fotografía de un muchacho de rostro joven, desde la sede de Medicina Legal en Barranquilla una mujer alzó la voz frente a las autoridades. Se trata de la hermana de una de las víctimas mortales del enfrentamiento, quien entre lágrimas y con indignación rechaza la versión que señala a su ser querido como un peligroso delincuente al servicio de ese grupo criminal que aterrorizan el Magdalena.
Su hermano respondía al nombre de Ricardo Andrés Rodríguez Martínez, un joven que, según el testimonio de su familia, acababa de cumplir 18 años. Según la mujer, el joven el joven estaba lejos de las armas y de las filas de los grupos al margen de la ley, afirmando que se ganaba el sustento trabajando duro en las faenas del campo, labrando la tierra y cuidando ganado en las fincas de la zona rural.
“Trabajaba de ganadero; él solo tiraba machete y trabajaba como cualquier hombre, como cualquier persona”, clama la joven mientras intenta contener el dolor. Para la familia Rodríguez Martínez, la versión oficial dista mucho de lo que ocurrió en el lugar de los hechos. Aseguran que Ricardo no era un combatiente ni pertenecía a ningún grupo armado, sino un muchacho inocente que terminó atrapado en el lugar equivocado.

Según la denuncia, el joven habría sido retenido por la estructura armada y utilizado como un rehén antes de caer en medio de la incursión policial. La familia sostiene que el muchacho intentó desesperadamente entregarse y aclarar que era un campesino ajeno al conflicto, pero su clamor no fue suficiente para evitar el desenlace fatal.
La indignación de los allegados apunta a la presentación de los resultados por parte de las autoridades. Denuncian que, con el afán de mostrar la efectividad del operativo y colgarse medallas ante la opinión pública, se habría presentado “la muerte de un civil trabajador como la de un criminal caído en combate”.

Mientras la comunidad local intenta recobrar la calma tras las intensas jornadas de zozobra, la familia de Ricardo exige investigaciones claras y transparentes que impidan que la memoria del joven quede manchada bajo un alias que, aseguran, nunca le perteneció.
El relato de la femenina se suma al de otras madres y mujeres que se encontraban este martes 22 de septiembre en las afueras de la sede de Medicina Legal en Barranquilla, a donde fueron trasladados los cuerpos de alias Cholo y de los otros seis abatidos el día de ayer en la zona de Guachaca, en Santa Marta.
Informe: Alexander Ojito – El Ojo de la Calle




