Hace unos días, durante una visita al municipio portuario del Pacífico colombiano, el presidente había anunciado estos traslados y, en cumplimiento de su orden, el INPEC y la Policía los ejecutaron hace pocas horas.
El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció que ya se dio el traslado inmediato de 120 reclusos desde establecimientos penitenciarios de Buenaventura hacia cárceles de máxima seguridad en diferentes regiones del país.
La medida, anunciada durante una visita a la ciudad portuaria el 15 de septiembre de 2026, fue ejecutada en las últimas horas y tiene el objetivo de impedir que cabecillas de bandas criminales continúen dirigiendo actividades delictivas desde prisión.
La decisión se enmarcó en una operación policial en curso en Buenaventura, durante la cual fue capturado un cabecilla de la banda conocida como Los Chiquillos. De la Espriella enfatizó que grupos como Los Shottas, Los Espartanos y Los Chiquillos han mantenido control territorial y de economías ilícitas, incluso desde las cárceles locales, y que la ciudad “ha esperado mucho” por este tipo de acciones.
“En Colombia se acabó la contemplación y la alcahuetería con la delincuencia. Di la orden contundente de trasladar de manera inmediata a 120 reclusos desde Buenaventura hacia diferentes establecimientos de máxima seguridad del país. Para fortalecer el control y cerrarle todos los espacios a quienes pretendan seguir delinquiendo tras las rejas, actuamos con toda la fuerza del Estado. Detrás de los muros manda la ley y el orden se impone sin titubeos”, escribió el jefe de Estado en su cuenta de X, mensaje que acompañó con el video del momento en que los privados de la libertad eran trasladados en buses del INPEC.
Esta orden forma parte de la política de control penitenciario impulsada por el Gobierno desde su posesión el 7 de agosto de 2026. En los primeros meses de administración se han ejecutado múltiples traslados de reclusos de alto perfil desde Antioquia, Atlántico, Quindío y otras zonas, con el objetivo declarado de desarticular redes criminales que operan tras las rejas y recuperar el dominio estatal sobre los centros de reclusión.
Buenaventura, principal puerto del Pacífico colombiano, enfrenta desde hace años una disputa violenta entre bandas por el control de rutas de narcotráfico y otros negocios ilícitos. La situación se complicó tras el terremoto del 10 de agosto de 2026, que afectó infraestructuras, incluyendo un centro de detención local. El presidente vinculó el anuncio a su estrategia de “mano de hierro” contra la delincuencia y a la necesidad de que las cárceles sirvan únicamente para el cumplimiento de las penas.
La administración de Abelardo de la Espriella ha anunciado además avances en un plan de construcción de megacárceles de alta seguridad fuera de zonas urbanas, como parte de una estrategia más amplia de infraestructura penitenciaria. Hasta el momento no se han detallado los centros específicos de destino para cada uno de los 120 internos.
Informe: Luis Ángel Terán




