El evento, organizado por la Alcaldía, reunirá a matronas y emprendedores este 19 y 20 de septiembre para celebrar la tradición que pasa de generación en generación.
Hay sabores que van mucho más allá de una receta. Se aprenden mirando a las abuelas, se perfeccionan con los años, se comparten en familia y terminan convirtiéndose en parte de la identidad de una ciudad. En Barranquilla, los fritos son precisamente eso: una forma de contar quiénes somos a través de lo que comemos.
Con ese espíritu llega la segunda edición del Festival del Frito, un encuentro que este 19 y 20 de septiembre convertirá el Gran Malecón de Barranquilla, detrás del Pabellón de Cristal, en una gran ruta para recorrer, probar y celebrar los sabores que hacen parte de la memoria gastronómica del Caribe.

Más que reunir diferentes preparaciones en un mismo lugar, el festival busca poner en valor el conocimiento, las historias y las manos detrás de una tradición culinaria que ha pasado de generación en generación. Una tradición que encuentra en las cocineras tradicionales y en los emprendimientos locales a algunos de sus principales guardianes.7
La primera edición del Festival del Frito Barranquillero, realizada en 2025, reunió a emprendedores locales y matronas alrededor de preparaciones tradicionales y propuestas que también exploraron nuevas formas de interpretar estos sabores. La iniciativa fue planteada como un espacio para reencontrarse con la gastronomía típica de la ciudad y mostrarla tanto a barranquilleros como a visitantes.
Ahora, en su segunda edición, el festival busca dar un paso más: convertir esa tradición en una experiencia que trascienda la mesa y hable de Barranquilla, de su cultura y de su manera particular de encontrarse alrededor de la comida.
Los barranquilleros elegirán su frito favorito
Uno de los grandes momentos de esta edición será un concurso en el que el público tendrá la oportunidad de elegir el mejor frito de la ciudad. La dinámica pondrá a los asistentes en el centro de la celebración: después de recorrer la oferta gastronómica, probar diferentes preparaciones y descubrir nuevas propuestas, serán los propios comensales quienes tendrán la posibilidad de votar por su favorito.
Así, el festival no solo celebra a quienes conservan y preparan estas recetas, sino que también reconoce a quienes las comen, las recomiendan y mantienen viva la tradición.

Una Tarima llena de conocimiento
El Festival contará con una tarima gastronómica en la que se subirán expertos y referentes que permitirán a los asistentes disfrutar de jornadas de aprendizaje gastronómico y cultural en torno a la tradición de los Fritos y la gastronomía en la región.
Durante el sábado 19 (de 4:00 p.m. a 9:00 p.m.) y el domingo 20 de septiembre (de 10:00 a.m. a 6:00 p.m.), el Gran Malecón será el punto de encuentro para vivir una experiencia que combina gastronomía, cultura, música y ciudad.
La invitación es sencilla: hacer la ruta, probar, compartir y descubrir
Porque un buen frito no se trata solamente de masa, relleno y una sartén caliente. Detrás de cada preparación hay una historia, una técnica, una familia y una manera de entender la comida como espacio de encuentro.
Desde las tradicionales arepas de huevo, empanadas, carimañolas y deditos, hasta propuestas que reinterpretan la tradición, los fritos han demostrado que pueden conservar su esencia mientras encuentran nuevas maneras de llegar a las generaciones actuales. En la primera edición del festival, precisamente, convivieron preparaciones tradicionales con propuestas innovadoras como empanadas de lechona, papas rellenas XXL y arepas de huevo gigantes.
Una tradición que también habla de las mujeres que la conservan
Hablar del frito barranquillero también es hablar de las matronas y cocineras tradicionales, mujeres que durante años han mantenido vivas recetas y técnicas que se transmiten dentro de las familias y comunidades.
Su papel va mucho más allá de preparar alimentos: son portadoras de conocimientos culinarios que ayudan a mantener vigente una parte de la memoria gastronómica del Caribe. En la primera edición del festival, la participación de estas cocineras fue destacada precisamente como parte de la preservación de esta tradición.
Por eso, el Festival del Frito busca que cada bocado también sea una oportunidad para reconocer a quienes han convertido una preparación cotidiana en una expresión cultural.
La celebración también conecta con una conversación más amplia sobre la manera en que la gastronomía puede convertirse en una puerta de entrada para conocer un territorio.

Así como el Carnaval permite entender la música, la alegría y el carácter de Barranquilla, sus fritos permiten acercarse a la ciudad desde sus sabores, sus historias y sus formas de encontrarse.
El Gran Malecón, con el río como escenario, será nuevamente el punto de encuentro para esta celebración: una experiencia pensada para barranquilleros y visitantes que quieran descubrir una de las expresiones más populares y reconocibles de la cocina del Caribe.





