“Hacemos un llamado a que la ciudadanía nos ayude con más cultura ciudadana, civismo y denunciando a quienes arrojen desperdicios al aire libre”, señaló Pedro Lemus, secretario General de la Gobernación del Atlántico.
La calle 30, uno de los principales accesos al área metropolitana de Barranquilla, se prepara para un cambio de cara. La Gobernación del Atlántico anunció una intervención integral para convertir este corredor, actualmente afectado por la acumulación de residuos, en un espacio limpio, arborizado y ambientalmente recuperado.
La transformación contempla el tramo entre el colegio INEM, en Soledad, y la Circunvalar de la Prosperidad, en Malambo. En las jornadas de limpieza ya han sido retiradas más de 300 toneladas de residuos que estaban acumulados en diferentes puntos de esta importante vía que conduce al aeropuerto Internacional Ernesto Cortissoz.
“No queremos simplemente recoger la basura y volver después a encontrarla”, advirtió Pedro Lemus, secretario general de la Gobernación del Atlántico. El funcionario hizo un llamado a la ciudadanía para fortalecer la cultura ciudadana, denunciar a quienes arrojen desperdicios y evitar que el corredor vuelva a convertirse en un botadero a cielo abierto.
La apuesta, liderada por el gobernador Eduardo Verano, busca involucrar a empresas, alcaldías y diferentes entidades en la recuperación del entorno. La meta es que quienes ingresen al departamento por esta vía encuentren un paisaje distinto, con mayor presencia de árboles y un corredor que refleje una mejor imagen del territorio.
Pero el problema va más allá de lo visual. La acumulación de residuos también favorece la presencia de aves de carroña, cuya concentración cerca del corredor representa un riesgo para las operaciones aéreas del aeropuerto. Por eso, la recuperación ambiental también apunta a mejorar las condiciones de seguridad alrededor de la terminal aérea.
“Vamos a convertirlo en un espacio limpio, arborizado y digno de nuestro territorio”, aseguró Lemus. El reto ahora será no solo completar la transformación, sino lograr que el cambio permanezca en el tiempo: que las toneladas de basura retiradas no regresen y que la calle 30 pueda convertirse, finalmente, en la puerta de entrada que el Atlántico quiere mostrar.




