“Me siento muy arrepentido, me duele mucho, es muy duro y pido perdón por quitarle la vida a mi hermano. Son cosas que no quise hacer, en ningún momento pensé que esto iba a llegar hasta allá”, declaró el hombre de 51 años.
Un drama desgarrador sacude a Barranquilla tras una sangrienta disputa entre hermanos que terminó en tragedia. Jhon José Costa Dovale, un reconocido árbitro de la ciudad con más de 36 años de trayectoria, rompió el silencio para relatar los angustiosos momentos en los que, en medio de un ataque armado, intentó defender su vida, desencadenando un desenlace fatal que hoy lo mantiene sumido en el dolor y el arrepentimiento.
Los hechos se registraron la noche del pasado 2 de agosto, cuando Jhon José regresaba de su jornada laboral a su residencia ubicada en el barrio José Antonio Galán. Según su testimonio, al llegar fue abordado por su hermano Fabián Costa Dovale, quien se encontraba bajo los efectos del alcohol y le exigió de manera agresiva que le prestara su motocicleta. Ante la negativa de Costa, la discusión se tornó cada vez más violenta, pasando de los insultos a las agresiones físicas en plena vía pública.
“Aproximadamente siendo las 8:55 de la noche llegué de laborar, como saben soy árbitro, y llegando a la residencia, a mi casa, encuentro a mi hermano, que en paz descanse, bebiendo, estaba borracho. Se me atraviesa y me dice: ‘Préstame la moto’. Yo le digo que no, que el único propietario soy yo, que puedo manejar la moto. Se enoja conmigo, me dice palabras soeces, pues yo no le presto atención. ‘Me la prestas a las buenas o a las malas’. Me niego otra vez. Y yo le vi la intención. Pues me bajo de la moto, le bajo el calapié, me bajo de la moto cuando él me corretea a lanzarme la botella. Pues él un poco pesado, pero no me alcanzó”, relató Jhon José.

La situación escaló vertiginosamente cuando Fabián ingresó a la vivienda y armó su ataque con un cuchillo. Pese a los intentos de Jhon José por calmar la situación y evitar el enfrentamiento con su hermano, fue acorralado y atacado en repetidas ocasiones. El árbitro recibió severas heridas en la espalda, cerca de la columna vertebral, así como en el hombro derecho y en una de sus piernas, mientras escuchaba amenazas directas contra su vida.
“Él me expresa: ‘hoy es el día que te voy a matar’. Dejé la moto en la terraza y cuando lo veo viene bajando con un cuchillo. Yo me voy hacia la carretera y le digo: ‘cálmate, ¿qué vas a hacer?’. Me repite: ‘hoy es el día que te voy a matar porque te tengo la mala’. Expresa esas palabras y yo le digo: ‘¿Yo qué te estoy haciendo? Yo contigo no me meto. Siempre que tomas lo mismo’ (…) Entonces él se me viene encimando con el cuchillo y yo le digo: ‘Cálmate, cálmate, cálmate, cálmate. ¿Qué vas a hacer?'”, comentó.
Y siguió: “Cuando se me acerca demasiado, pues yo no pienso que él en verdad va a reaccionar a darme una puñalada en la espalda. Cuando me tira al suelo, que yo caigo, me da otra así en la espalda y yo siento nada más como un corrientazo y jalo el cuchillo, en la cual me da la puñalada en la espalda cerquita a la columna, un centímetro pues, pero gracias a Dios no quedé inválido”.
En un desesperado intento por sobrevivir, ambos hombres cayeron al suelo forcejeando por el arma blanca. Durante la trifulca, el atacante sufrió dos heridas profundas, una de ellas en el brazo que le comprometió una arteria principal. Debido a la gravedad del corte y a la demora en recibir socorro oportuno en el lugar de los hechos, el hombre se desangró en la escena ante la mirada atónita de los vecinos.
Minutos después, la Policía hizo presencia en el lugar y auxilió a Jhon José, quien fue trasladado de urgencia a un centro asistencial donde debieron practicarle una delicada cirugía de 31 puntos de sutura. Fue precisamente durante su atención médica cuando recibió la devastadora noticia del fallecimiento de su hermano, un impacto emocional que, según sus palabras, lo derrumbó por completo y lo lleva hoy a pedir perdón públicamente.

En el plano legal, la defensa técnica del procesado confirmó que la Fiscalía General de la Nación no formuló imputación de cargos ni solicitó medida de aseguramiento en su contra. Tras analizar los elementos probatorios y los testimonios de los testigos presenciales, la justicia determinó que Jhon José actuó bajo la figura de la legítima defensa, quedando en libertad y sin ningún requerimiento judicial pendiente.
Hoy, mientras intenta recuperarse de las secuelas físicas y del trauma psicológico, el reconocido árbitro envió un conmovedor mensaje a la ciudadanía sobre la tolerancia familiar.
“Le pido a Dios todos los días perdón; nunca pensé que esto fuera a llegar hasta allá. Le digo a la gente que no permita que las diferencias con un ser querido escalen a este punto“, concluyó entre lágrimas sobre el episodio más oscuro de su vida.
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Informe: Alexander Ojito – El Ojo de la Calle
Redacción: Luis Ángel Terán




