Por suerte, en esta nueva contienda callejera las cosas no pasaron a mayores, pero llevó la peor parte el timonel de la moto, quien acabó en el piso tras el “palazo” que le dio el “busetero”.
Por: Iván Peña Ropaín.
Las distintas arterias viales de Barranquilla, día a día, no solo arden por cuenta del tremendo calor y humedad que queman la piel, principalmente en horas en las que el sol está a todo timbal, sino también por muchos conductores de todo tipo de vehículos que manejan como si estuvieran en una escena de la película “Rápido y Furioso”.
Esa forma de tomar el volante, o los “cachos” o manubrios de una moto, altera constantemente el orden público en los diversos sectores de la ciudad, viéndose, sea en el norte, sur, este u oeste, escenas en las que el candente asfalto termina convertido en ring de boxeo.
Desde conductores de carros particulares como de aquellos de servicios públicos, como taxis y buses, así como motociclistas, terminan encarnizando álgidas discusiones y yéndose a los golpes, aunque a uno que otro casi siempre se le ve emplear un palo, cruceta o casco de motocicleta para agredir a su contendor.
Y una de esas escenas se volvió a hacer viral entre los internautas en Barranquilla, donde se aprecia una fuerte discusión, acompañada de agresión, entre el chófer de un bus de línea urbana con un motorista. En el video que circula en internet se aprecia, primeramente, cómo el hombre de la moto persigue al de la buseta, no teniéndose claro el porqué.
Cuando este último se frena, el del transporte de dos ruedas se le detiene en la parte trasera y, con lo que sería una piedra, agrede el vidrio, pero, por suerte, no logra partirlo. Inmediatamente, se le abalanza el conductor del autobús, que se había bajado de este a toda carrera.
Seguidamente, le da con lo que sería un palo, por lo que el de la moto cayó con su medio de movilización al abrasador pavimento. Luego, este último se levantó y, con ganas de no pelear más porque sabía que tenía las de perder, paró su motocicleta y, tras cruzar un par de palabras más con quien manejaba el bus, tomó el camino que traía, mismo proceder por parte de quien manejaba el medio de transporte público.
Pero son estas escenas de intolerancia un “pan de cada día” en las calles de la Arenosa, en las que muchos conductores, por su afán de llegar rápido a sus lugares de destino, no tienen que ver si ponen en riesgo la integridad de otros semejantes que también van en la vía, desatando ello las reyertas, muchas de ellas acabando en violentos enfrentamientos que se viralizan en redes sociales.




