“Prevenir fue haber adelantado exitosamente el programa de paz electoral, que fue el que permitió que hubiera elecciones en Colombia, porque no iba a haber elecciones“, aseguró el jefe del Ministerio Público.
En una vehemente defensa de las competencias de la Procuraduría General de la Nación, el procurador Gregorio Eljach destacó los contundentes resultados del control preventivo ejercido por el organismo de control durante momentos críticos para la institucionalidad del país. El jefe del Ministerio Público aseguró que esta estrategia fue determinante para blindar los recursos públicos y proteger el orden democrático frente a graves riesgos de desestabilización.
Entre las ejecuciones más relevantes de esta gestión, Eljach enfatizó que la acción oportuna del ente de control evitó que se contrataran más de 5 billones de pesos durante los últimos días del Gobierno Petro. Según el procurador, esta intervención impidió que los recursos estatales fueran instrumentalizados para entorpecer indebidamente los procesos políticos e influir de manera irregular en las contiendas electorales de Congreso y Presidencia.
El jefe del órgano disciplinario rindió un especial reconocimiento al contralor y al registrador nacional por su articulación en el programa de paz electoral. Eljach sostuvo que este esfuerzo conjunto eliminó los riesgos que amenazaban con suspender las votaciones, garantizando el cumplimiento estricto del calendario democrático en momentos donde persistía un temor generalizado sobre el posible fracaso de los comicios.
En su pronunciamiento, el procurador subrayó que gracias a esta postura preventiva hoy el país cuenta con un presidente y un Congreso elegidos legítima y legalmente por el pueblo colombiano. De acuerdo con sus declaraciones, sin la acción coordinada para despejar las incertidumbres del camino, la nación habría caído en una profunda crisis de desposesión e inestabilidad institucional.
Eljach rememoró con dramatismo la tensión vivida previo a las jornadas electorales, calificando ese periodo como un momento de profunda angustia, zozobra y perplejidad tanto en el sector público como en el privado. Para el funcionario, el verdadero valor de la prevención radica en anticiparse a las catástrofes políticas y no en lamentar el colapso de las garantías constitucionales.
Asimismo, el procurador cuestionó la fijación mediática por la sanción punitiva y el conteo de destituciones, argumentando que el éxito de la entidad no debe medirse por el alarde de funcionarios sancionados. En ese sentido, recordó que la función disciplinaria sobre cargos de elección popular cuenta hoy con un marco de control automático de legalidad ante el Consejo de Estado para garantizar el debido proceso.
Con estas declaraciones, el jefe del Ministerio Público reafirmó que el papel de la Procuraduría debe trascender el castigo posterior para consolidarse como un escudo protector de la democracia y del erario. Sus palabras envían un claro mensaje sobre la vigencia del control preventivo como pilar fundamental para garantizar la estabilidad política y la transparencia en la gestión pública nacional.




