El psicólogo del conjunto americano habló este viernes en ‘Blog Deportivo’, del medio Blu Radio, y dio a conocer el gran impacto emocional que ha tenido ese futbolista venezolano, con quien adelantan un trabajo más intenso.
Por: Iván Peña Ropaín.
Vaya sacudida, y no precisamente futbolística, la que vivió en menos de dos meses el futbolista venezolano Edson Tortolero, una de las recientes incorporaciones del América de Cali para el segundo semestre de la temporada 2026 y quien ha tenido que afrontar una situación que va mucho más allá de cualquier partido, entrenamiento o resultado: padeció dos terremotos potentes en corto tiempo, siendo el primero el del 24 de junio en varias regiones de su país, Venezuela, y el segundo, el que se sintió en Colombia, su nuevo lugar de residencia, el pasado lunes 10 de agosto.
En la catástrofe acaecida en su terruño, registrada en la región norte-central venezolana, este deportista se hallaba en el proceso de desvinculación laboral con el Carabobo FC para adelantar los papeleos para venirse a Colombia. En el vecino país se vivieron dos sacudidas violentas, una de 7.2 y otra de 7.5, dejando una estela de un total de 6.301 personas muertas. Estando ya en territorio colombiano, este extremo de 28 años fue sorprendido semanas después por el movimiento de tierra de 7.4 de magnitud que se sintió en el occidente y el Eje Cafetero y que ya deja 286 personas fallecidas, con tendencia a subir esa cifra.
Lo contrataron en el conjunto ‘escarlata’ después de convertirse en uno de los hombres destacados de su exequipo durante el primer semestre de la campaña que cursa. Tortolero era seguido por veedores del América de Cali y, luego, las directivas decidieron vincularlo a préstamo por un año, con opción de compra, siendo una de las nuevas alternativas para reforzar el frente ofensivo del equipo orientado por el paisa David González.
Pero mientras intentaba adaptarse a una nueva ciudad, a un nuevo club y a las exigencias del fútbol colombiano, el venezolano también tuvo que lidiar con el impacto emocional provocado por el nuevo movimiento telúrico, esta vez lejos de casa.

Y eso no es cualquier cosa. Sentir que la tierra se zarandea con fiereza bajo los pies puede generar miedo, ansiedad y una sensación de vulnerabilidad que no desaparece simplemente porque el jugador tenga que ponerse los guayos y salir a entrenar. ¡Ellos también son humanos, no se les olvide! Aunque a muchos futboleros se les olvida.
Ante esta situación, el área de psicología del América de Cali viene haciendo un acompañamiento especial a los integrantes de la plantilla, en especial a él. La prioridad, más allá de exigirle rendimiento deportivo, es que pueda procesar el nuevo momento de pánico vivido y recuperar rápidamente la tranquilidad, concentración y confianza para afrontar sus responsabilidades dentro y fuera de la cancha.
El caso de Tortolero pone sobre la mesa una veracidad que muchas veces queda escondida detrás de las camisetas, los goles y los grandes estadios: los futbolistas también sienten miedo, también se afectan y también necesitan ayuda cuando atraviesan situaciones que golpean directamente sus emociones. ¡Porque ser profesional no significa tener el corazón blindado ni la mente hecha de acero!
Ahora, Tortolero tendrá que intentar dejar atrás esas sacudidas para concentrarse en lo que vino a hacer al Diablo Rojo: correr, desequilibrar, hacer temblar las mallas con sus goles y convertirse en una pieza importante para el rojo de los caleños, que ha tenido un buen arranque en la Liga Betplay-II, la que lideran en estos momentos. Empero, antes que el futbolista está el ser humano, y en este caso la misión del América es clara: ayudarlo a recuperar la calma en medio de semejante terremoto mental en el que se halla.




