Hay opiniones divididas, pero siendo de mayor eco esas que indican que no es tiempo de pensar en fútbol, que lo que debe primar es la ayuda humanitaria.
Por: Iván Peña Ropaín.
Han sido muchas las opiniones que se leen en redes sociales, coincidiendo en que en estos duros momentos por los que atraviesa Colombia, como causal del fuerte terremoto que la golpeó la mañana del pasado lunes 10 de agosto, el fútbol profesional colombiano debe pasar a un segundo plano.
Se redactan juzgamientos como que la División Mayor del Fútbol Profesional Colombiano (Dimayor) debe solidarizarse plenamente con las cientos de víctimas mortales, miles de heridos y cuantiosos daños materiales que se han registrado en poblaciones del occidente del país y su Eje Cafetero.
Y ese respaldo es no solo haber postergado los juegos que se tenían para esta semana por la Liga-II, el Torneo de la B, los octavos de Copa Colombia y la Liga Femenina, sino que la parálisis debería ser más extendida hasta tanto no se mejore el panorama, porque, se lee: “No sería justo que, mientras los organismos de rescate adelantan arduas tareas de búsqueda de personas con vida en medio de los escombros en Cali, por ejemplo, en estadios de esa región, como el Pascual Guerrero o el Palmaseca, se esté dando un partido de fútbol del América o del Deportivo Cali”.
Hasta ahora, la Dimayor, si bien ha expresado por redes su solidaridad con los afectados, no ha hecho un pronunciamiento que dé cuenta de cuál es su postura frente a si este fin de semana continuará o no con las jornadas con normalidad.
A propósito de este asunto que inquieta a muchos que están más pendientes de enfrentar la tragedia que de un partido del rentado criollo, Hernán “el Arriero” Herrera, técnico del Once Caldas de Manizales, una de las ciudades duramente afectadas por el fuerte movimiento telúrico, dijo en una reciente entrevista en Win Sports que solo espera que a él no lo pongan a jugar por ahora, porque se debe estar unidos en estos momentos para ayudar a los colombianos damnificados que nos necesitan.
También advirtió que, así le cueste su salida del club manizalita, no dirigirá, más todavía porque su grupo de jugadores no se halla bien ni anímica ni psicológicamente.




