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Abelardo de la Espriella presidente
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Llegó el 7 de agosto e inicia la era de Abelardo de la Espriella como presidente: estas son sus apuestas

El presidente electo será posesionado este 7 de agosto en Cali e inmediatamente pasará a ser el jefe de Estado y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Colombia.

Se acabó la espera. Abelardo Gabriel de la Espriella Otero toma posesión este viernes 7 de agosto como presidente de Colombia para el periodo 2026-2030, tras imponerse en las elecciones del 21 de junio a Iván Cepeda. Su programa de gobierno, bautizado “Patria Milagro”, concentra las principales banderas que ha defendido en campaña y en los anuncios previos a la posesión: una política de seguridad de mano dura, la reducción del tamaño del Estado, un plan de choque en salud y el impulso a la reactivación económica y energética.

La seguridad ocupa el centro de su discurso. De la Espriella ha prometido recuperar el control territorial, desmontar la política de “Paz Total” del Gobierno saliente y dar un ultimátum a los grupos armados ilegales para que se sometan a la justicia. Entre las medidas anunciadas figuran la destrucción de las aproximadamente 330.000 hectáreas de cultivos de coca mediante una combinación de fumigación aérea (dentro de los límites fijados por la Corte Constitucional), erradicación manual, uso de bioherbicidas, drones y tecnología, persecución de capitales ilícitos, extinción de dominio exprés y extradición.

También ha hablado de un plan de choque en los primeros 90-100 días orientado a la captura o neutralización de al menos diez cabecillas del narcoterrorismo y el crimen organizado, el despliegue reforzado de la fuerza pública, la reactivación de reservistas y veteranos, y la creación de un “Bloque de Defensa” o escuadrones de seguridad urbana prioritarios contra homicidios y extorsión en las principales ciudades del país como Barranquilla.

Inspirado en experiencias como la de Nayib Bukele en El Salvador, propone la construcción de diez megacárceles de máxima seguridad y una reforma del sistema penitenciario. Su estrategia de seguridad se presenta como una “remasterización” o “Plan Colombia II”, con énfasis en inteligencia, tecnología y mayor cooperación con Estados Unidos e Israel.

En el frente económico y fiscal, una de las banderas más repetidas es la reducción del tamaño del Estado, cifrada entre una cuarta parte y hasta el 40 %, mediante la eliminación o fusión de entidades, recorte de la “nómina paralela”, austeridad y eficiencia.

El objetivo declarado es un crecimiento económico del 7 % anual, un ajuste fiscal que busque superávit primario y la recuperación de la confianza inversionista. Propone bajar la carga tributaria a las empresas, una “gran revolución de desregulación” (eliminar más normas de las que se crean), reactivar la exploración petrolera y el fracking bajo criterios de responsabilidad ambiental para elevar la producción hacia 1,3 millones de barriles diarios, y programas como “País de Propietarios” para facilitar vivienda con créditos a tasas preferenciales.

La salud es otra prioridad inmediata. De la Espriella ha anunciado un plan de choque con una inyección de 10 billones de pesos en los primeros 100 días para pagar deudas del sistema, recuperar el flujo de recursos, garantizar medicamentos, citas y procedimientos represados, y revisar intervenciones a EPS.

Otras banderas incluyen una ofensiva anticorrupción con auditorías integrales a entidades públicas, con prioridad en Ecopetrol, uso de inteligencia artificial y blockchain para la contratación estatal hacia 2030; una política exterior de acercamiento a Estados Unidos e Israel, que incluyen el restablecimiento de relaciones y la embajada en Jerusalén . También ha fomentado la austeridad diplomática con el cierre de algunas embajadas y consulados, y señales de distanciamiento de ciertos organismos multilaterales; además de énfasis en descentralización, defensa de la familia tradicional y medidas en educación y campo.

El nuevo mandatario ha anticipado que este 7 de agosto presentará un paquete de alrededor de 90 decretos en seguridad, economía, salud y educación, mientras las reformas estructurales más ambiciosas, como cambios legislativos de fondo, dependerán del Congreso. La posesión se realiza en Cali, en un gesto de descentralización y homenaje a regiones afectadas por el conflicto.

Con estas promesas, De la Espriella busca marcar un contraste radical con el gobierno anterior y convertir su mandato en lo que ha llamado una “decisión histórica de defensa nacional”. El cumplimiento de metas tan ambiciosas, especialmente en seguridad, ajuste fiscal y crecimiento, será el principal termómetro de los próximos cuatro años.

Informe: Luis Ángel Terán

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