El presidente electo salió al paso de las especulaciones sobre las adecuaciones en el Batallón Paraíso, asegurando que pagará $700 millones de su bolsillo para el mobiliario y que la sede incluirá un búnker de alta seguridad para combatir el narcoterrorismo.
En un mensaje directo y sin rodeos, el presidente electo Abelardo de la Espriella desmintió las versiones que circulan en redes y sectores de la oposición sobre la construcción de un ostentoso palacio o una “Casa Blanca en el Caribe” para despachar desde la capital del Atlántico.
De la Espriella aclaró que las instalaciones no son una construcción nueva, sino una edificación neoclásica con décadas de historia ubicada en la sede de la Segunda Brigada del Ejército Nacional (Batallón Paraíso).
“Su arquitectura neoclásica hace parte de un estilo presente en muchísimas edificaciones históricas de mi querida Barranquilla y, por supuesto, del mundo. Quienes la comparan con la Casa Blanca desconocen que ambas responden al mismo lenguaje arquitectónico de una época, no a una copia”, enfatizó.
Frente a los cuestionamientos por los costos de las remodelaciones, el mandatario electo fue enfático en señalar que el proyecto no se está financiando con recursos del erario público: Indicó que las adecuaciones de infraestructura se han realizado mediante recursos propios y donaciones de materiales e implementos por parte de empresarios de Barranquilla.
También reveló que el mobiliario, estimado en cerca de 700 millones de pesos, será pagado en su totalidad con su dinero personal. De la Espriella anunció que hará públicas las facturas y los giros como una donación formal al Estado.
“Durante años esa sede fue un espacio subutilizado. Hoy adquiere un nuevo valor para el país. No será, como han querido presentarlo, un símbolo de privilegio; será un símbolo de la descentralización que necesita Colombia, un símbolo de autoridad y de presencia institucional, porque yo asumí un compromiso con Colombia —lo dije durante toda la campaña—: gobernar desde las regiones e ir romper con el centralismo que durante décadas ha mantenido al Estado lejos de millones de ciudadanos. No estoy construyendo un nuevo palacio; estoy edificando una nueva forma de gobernar a Colombia: más cercana a la gente, más cercana a las regiones“, afirmó.
Más allá de la polémica estética, el presidente electo destacó el valor estratégico de la sede militar. Confirmó que la instalación cuenta con un búnker subterráneo adaptado para momentos de crisis, desde el cual coordinará operaciones de seguridad nacional en tiempo real.
Explicó que en este subterráneo funcionará una sala especial de crisis desde donde se dirigirán acciones contundentes contra las estructuras del narcoterrorismo y el crimen organizado a nivel nacional, en articulación directa con la fuerza pública.
Con este despliegue, De la Espriella reiteró su promesa de campaña de romper con el centralismo bogotano y ejercer la Presidencia desde los territorios, marcando lo que califica como “una nueva forma de entender y de leer a Colombia” a partir de su posesión el próximo 7 de agosto.




