La rivalidad regional entre antioqueños y costeños del Rojiblanco y, sin duda, que fuese el ejecutor del penal que le dio la estrella cinco al Tiburón en el Atanasio Girardot, les provoca a los adeptos ‘verdolagas’ alergia.
Por: Iván Peña Ropaín.
Ha quedado comprobado que uno de los máximos dolores que tiene el antioqueño hincha de Atlético Nacional de Medellín es ver celebrar en su Atanasio Girardot al Junior de Barranquilla el título conquistado en diciembre de 2004. No solo ello porque cada que los entrevistan señalan que desean una final con el de Quilla para cobrarse esa histórica ‘espinita’, sino porque ver a uno de los principales protagonistas de esa gesta, Martín “el Toro” Arzuaga, les reabre la herida.
Muestra de ello fue que el Toro de Becerril no tuvo un afable recibimiento de parte de la hinchada del verde que es de los paisas en medio del juego de homenaje que le hicieron a uno de los que ellos consideran ídolo de esa institución, Macnelly Torres, el fin de semana pasado.
Al momento de ingresar el exdelantero costeño a la cancha y escucharse su nombre por los altavoces del estadio, la rechifla e insultos en su contra fueron ensordecedores. El fuerte vituperio también estuvo enmarcado por la ríspida rivalidad regional entre el equipo de la Costa, Junior de Barranquilla, y porque señalan que, cada que opina en los análisis deportivos de Nacional, lo hace de muy mala manera, según ellos.
Sin embargo, quien fuese el que marcara el último penal, el del título de la final del Torneo Clausura 2004 en el Atanasio, ni se inmutó ante los vilipendios de los antioqueños.
Más bien, se le vio dibujada en su rostro aquella felicidad con la que celebró el penalti que le decantó la quinta estrella a la institución ‘quillera’, disfrutándose el partido dedicado a su amigo Macknelly y por reencontrarse con viejas amistades del fútbol.




